📞 «Hola, Gianni, habla Donald»: cómo una llamada telefónica cambió el rumbo del Mundial

Autor: Svitlana Velhush

Trump llamó a la FIFA — se anuló la tarjeta roja: escándalo en la Copa del Mundo

El mundo del fútbol ha sido testigo de escándalos de gran magnitud, como la «Mano de Dios» de Maradona, el cabezazo de Zidane a Materazzi o polémicas arbitrales analizadas durante años. Sin embargo, el Mundial de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México ha reescrito las reglas del juego prácticamente de la noche a la mañana. Por primera vez en la historia del torneo más importante del planeta, un jefe de Estado —el actual presidente estadounidense Donald Trump— tomó el teléfono y llamó al máximo responsable de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la anulación de la tarjeta roja de su jugador. Y lo consiguió.

Crónica de una llamada sin precedentes

Todo comenzó durante el partido de dieciseisavos de final, en el que la selección de Estados Unidos venció a Bosnia y Herzegovina por 2-0. En el minuto 78, el delantero estadounidense Folarin Balogun —una estrella que milita en un club de la élite europea— pisó el tobillo del bosnio Tarik Muharemovic tras una dura entrada. El árbitro, tras revisar la jugada en el VAR, no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa. Expulsión. Sanción automática de un partido. Balogun debía perderse el trascendental choque de octavos de final contra Bélgica.

El incidente parecía zanjado. No obstante, en la Casa Blanca decidieron otra cosa.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, intervino personalmente:

  • Realizó varias llamadas al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
  • Trump pidió que se reconsiderara la decisión y se anulara la sanción, calificando la tarjeta roja como una «injusticia flagrante».

Según relató el propio Trump a la prensa posteriormente, telefoneó a Infantino porque el criterio del árbitro le pareció «terrible». «Pedí que se revisara el castigo porque no considero que aquello fuera una falta», declaró el mandatario estadounidense. Según diversas fuentes, hubo dos llamadas telefónicas. Y la segunda resultó ser efectiva.

La FIFA cedió

Al día siguiente del encuentro, el comité disciplinario de la FIFA emitió un veredicto que estremeció al mundo del fútbol: la tarjeta roja se mantiene en el acta oficial, pero la suspensión de Balogun ha quedado suspendida. El delantero estadounidense podrá saltar al campo en el partido contra Bélgica.

La argumentación fue elegante: se ampararon en el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, que permite revisar resoluciones ante la aparición de nuevas circunstancias. Pero la lectura general fue unánime: no se trata de un tecnicismo legal, sino de una decisión política.

Trump: «No sabía qué era una tarjeta roja»

El giro más absurdo fue cuando Trump confesó públicamente que, hasta este incidente, «no sabía qué era una tarjeta roja». ¿El presidente del país anfitrión del Mundial ignora las reglas básicas del fútbol? Pero eso no le impidió lograr que se revocara la expulsión.

Desde la Casa Blanca aclararon más tarde que la petición se remitió al Comité Disciplinario y que Trump «no dictó la resolución, sino que solo pidió una revisión». Sin embargo, el hecho es incontestable: tras una llamada desde el Despacho Oval, la FIFA rectificó su veredicto.

El mundo del fútbol, conmocionado

Las reacciones no se hicieron esperar. La UEFA emitió un comunicado contundente, acusando prácticamente a la FIFA de capitular ante la presión política. El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien lleva tiempo criticando a Infantino, afirmó que Trump ha perpetrado una «intervención política en el fútbol». Los medios europeos hablan de «la muerte de la independencia de la FIFA» y de un «precedente que destruirá la autoridad de la federación».

Infantino, por su parte, guarda silencio por ahora. No obstante, Trump ya ha tenido tiempo de agradecer públicamente a la FIFA su decisión. «¡Gracias a la FIFA! Hicieron lo correcto», publicó en sus redes sociales.

¿Qué pasará ahora?

Balogun estará presente contra Bélgica. El partido, que debía disputarse sin el referente ofensivo estadounidense, se ha transformado en el encuentro más politizado de la Copa del Mundo. A partir de ahora, cada pitido del árbitro y cada tarjeta amarilla se analizarán bajo el prisma de este escándalo.

El Mundial de 2026 ya ha pasado a la posteridad. No solo por ser la primera cita mundialista celebrada en tres naciones ni por el estreno de su formato ampliado, sino por ser el campeonato en el que un presidente de los EE. UU. cambió una resolución deportiva con una llamada telefónica. Se nos decía que el fútbol estaba al margen de la política. Resultó que no. Especialmente cuando en la Casa Blanca se sienta alguien que no duda en tomar el teléfono para llamar personalmente a Infantino.

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Fuentes

  • Meduza

  • https://www.instagram.com/reels/DadM3tdIYOo/

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