De la cola del baño a la filantropía global: cómo se conocieron Mark Zuckerberg y Priscilla Chan

Autor: Tatyana Hurynovich

La historia del encuentro entre uno de los multimillonarios tecnológicos más famosos y su esposa suena como el guion de una comedia romántica, pero es absolutamente verídica, carece de grandilocuencia y ha sido confirmada en numerosas ocasiones por los propios protagonistas.

Harvard, año 2003

Mark y Priscilla se conocieron en el año 2003 en una típica fiesta de estudiantes en la Universidad de Harvard. En aquel momento, sus trayectorias vitales parecían completamente distintas. Priscilla Chan, hija de refugiados vietnamitas, era una estudiante de último curso, una alumna sobresaliente y delegada de su promoción, que se esforzaba por labrarse una carrera como médica. Mark Zuckerberg era un estudiante de segundo año de programación que precisamente se encontraba en período de prueba y bajo la amenaza de ser expulsado de la universidad tras el escándalo por la creación del sitio Facemash.

Un comienzo inesperado

Según los recuerdos del propio Zuckerberg, su encuentro se produjo en el lugar más prosaico posible: coincidieron en la misma cola del baño en aquella fiesta. Para romper la incomodidad, Mark recurrió a su característico humor autoirónico. Más tarde contaría que se acercó a Priscilla y le dijo algo parecido a esto: «Pueden expulsarme de Harvard en tres días, así que más vale que salgamos juntos cuanto antes».

La unión de los opuestos

A pesar del comienzo jocoso, los unió algo más que un encuentro casual. Priscilla admitiría después que la atrajeron la inteligencia de Mark y su pensamiento poco convencional, mientras que Mark siempre la llamó «la persona más importante» que conoció en Harvard. Empezaron a pasar tiempo juntos estudiando: Priscilla ayudaba a Mark con algunas asignaturas de humanidades y él, a su vez, compartía con ella sus ambiciosas ideas sobre la tecnología y las redes sociales.

Una relación sin ostentación

Su romance se desarrolló mucho antes de que Facebook convirtiera a Mark en uno de los hombres más ricos del planeta. Evitaban la publicidad de forma deliberada y mantuvieron su cercanía incluso durante los períodos más intensos de la fundación de la empresa. En el año 2012, nueve años después de conocerse, se casaron en una discreta ceremonia privada en el patio trasero de su casa en Palo Alto, y no en la lujosa boda que esperaban los tabloides. Un dato curioso: los invitados creían haber acudido a la celebración de la graduación de Priscilla en la facultad de medicina y se sorprendieron al descubrir que habían ido a una boda.

Hoy su unión no es solo una familia sólida (la pareja tiene tres hijas), sino también una poderosa alianza en el ámbito de la filantropía global. Juntos fundaron la iniciativa Chan Zuckerberg Initiative, destinando miles de millones de dólares al desarrollo de la ciencia, la educación y la medicina, y demostrando que su historia de amor de Harvard se transformó en algo mucho más grande que un simple y bello relato romántico.

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