En 2026, la firma Loewe celebra su 180.º aniversario con el lanzamiento de una colección cápsula especial que incluye bolsos, pequeña marroquinería y prendas de vestir. Esta propuesta está disponible desde el 3 de junio tanto en boutiques físicas como en su sitio web oficial.
Como era de esperar, la cápsula rinde homenaje al legado de la marca y a los hitos clave de su trayectoria. En clara alusión al nombre Loewe (que significa «león» en alemán), la figura de este animal se presenta mediante bordados de cuentas, marquetería en piel, colgantes y detalles ocultos en el interior de las piezas.
El eje central de la colección lo componen versiones reinterpretadas de sus bolsos más icónicos: el Amazona 180 (modelo original de 1975), el bolso Puzzle (presentado en 2015) y el clutch Flamenco (creado en la década de los 80). Resulta evidente que el enfoque principal recae sobre el cuero.
¿Qué se esconde tras este movimiento: un tributo al legado o la necesidad de elevar los márgenes de beneficio en el segmento de los accesorios? La firma española pertenece al conglomerado francés LVMH, cuyos informes trimestrales reflejan la presión sobre el sector del lujo, mientras que la marroquinería suele ofrecer tradicionalmente una mayor rentabilidad. En este contexto, una campaña centrada en la piel parece más una medida reactiva que una decisión creativa espontánea. Dicha estrategia garantiza un flujo de caja previsible frente a la inestabilidad que sufre la demanda en el sector de la moda textil.
Aunque históricamente Loewe nació precisamente como un taller de marroquinería, la colección actual podría estar utilizando ese pasado para justificar un aumento de la presencia de la piel en un catálogo donde antes predominaban los tejidos y materiales experimentales. Al mismo tiempo, ciertos datos apuntan a que una parte considerable del cuero se adquiere a través de proveedores asiáticos en lugar de curtidurías europeas. Esto reduce costes, pero contradice el discurso oficial de un «regreso a los orígenes» y la imagen de herencia artesanal española.
Loewe ilustra a la perfección cómo un aniversario puede emplearse como herramienta de estrategia financiera: el patrimonio se convierte en una solución comercial y el comprador no adquiere solo un objeto, sino la ilusión de una identidad sólida en un mundo donde incluso las marcas de lujo se ven obligadas a calcular cada punto de su margen.
Sin embargo, independientemente del trasfondo financiero, es innegable que la colección es hermosa; la campaña, capturada por la fotógrafa Talia Chetrit con la participación de embajadoras como Julia Garner, Salma Abu Deif, Giselle, Cara Way, Sissy Spacek y la artista Kara Walker, posee una gran atmósfera, y el cortometraje de animación sobre la historia de la marca, narrado por Antonio Banderas, resulta conmovedor. Podemos disfrutar de todo este despliegue visual sin detenernos a pensar en cuánto dinero ganará LVMH.



