En el corazón de la Vía Láctea, en medio de una densa concentración de estrellas, un grupo de astrónomos ha descubierto un objeto que no encaja en las categorías convencionales. Terzan 5, que anteriormente se consideraba un cúmulo globular común, ha resultado ser el prototipo de una nueva clase: un «fragmento fósil del bulbo galáctico».
El equipo, bajo la dirección de Francesco R. Ferraro de la Universidad de Bolonia (Italia), empleó datos del telescopio James Webb junto con doce años de observaciones de archivo del Hubble. En junio de 2026, los hallazgos fueron presentados en la 248.ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense y publicados en la revista Astronomy & Astrophysics. El objeto se localiza a 22 000 años luz de distancia, en la constelación de Sagitario, dentro del bulbo central de nuestra galaxia.
En Terzan 5 se han identificado cuatro generaciones de estrellas, formadas hace 12 500, 4700, 3800 y 2500 millones de años. A diferencia de los cúmulos globulares típicos, caracterizados por una única población ancestral, este sistema logró retener el gas y los elementos pesados de sus supernovas, lo que le permitió mantener la formación estelar. La masa del objeto ronda los dos millones de soles y su tamaño es de apenas unas pocas decenas de años luz.
Este descubrimiento transforma la visión que se tenía sobre la formación del bulbo: hace miles de millones de años, cúmulos masivos similares se fusionaron y mezclaron, dando lugar a la región central de la galaxia. Terzan 5 permaneció intacto, como un grumo en una masa bien trabajada, y conservó su propia historia independiente.
Según los comunicados de prensa de la NASA/ESA/STScI del 16 y 17 de junio de 2026, Terzan 5 es un testigo excepcional de las primeras fases de formación de la Vía Láctea, habiendo sobrevivido a la era de las colisiones para seguir orbitando en el centro galáctico.

