Más de cuatrocientos educadores de escuelas agustinas se reunieron en España en el XXXII Foro Educativo Agustino del año 2026 para debatir la integración de la inteligencia artificial sin perder el núcleo espiritual de la misión.

El foro, organizado por la familia agustina de instituciones educativas, se celebró bajo el lema de humanizar la IA a través del prisma del carisma de San Agustín. Los participantes subrayaron la necesidad de mantener el enfoque en la persona, el mundo interior y la dimensión comunitaria de la educación.
El mecanismo del enfoque se basa en tres líneas de acción interconectadas. La primera es educar para la IA: desarrollar una competencia ética y crítica que permita discernir los riesgos de la desinformación y los sesgos. La segunda es educar sobre la IA: estudiar los principios de funcionamiento de los algoritmos y sus limitaciones. La tercera es educar con la IA: la integración pedagógica de herramientas donde el docente sigue siendo un mediador insustituible que acompaña al estudiante en el proceso de discernimiento. La analogía es sencilla: la IA es como una linterna potente que ilumina el camino, pero no reemplaza al compañero capaz de notar cuando la luz distorsiona la realidad.
Los datos del foro tienen el carácter de reflexiones y ponencias, no de estudios controlados. Las presentaciones de los ponentes, incluidas las de la hermana Ana María Guantay y el fraile Carlos González, se basan en la tradición agustina, pero faltan indicadores cuantitativos de eficacia u observaciones a largo plazo en las aulas. La limitación es evidente: el enfoque permanece en el nivel de recomendaciones conceptuales sin verificación empírica en pilotos a gran escala.
Esto revela una tensión más profunda en la escuela contemporánea: la búsqueda de eficiencia tecnológica corre el riesgo de desplazar las relaciones que requieren tiempo y presencia. El énfasis agustino en la interioridad desafía el supuesto de que los algoritmos por sí solos pueden garantizar el desarrollo integral de la persona.
¿Cómo cambiará la práctica diaria del docente cuando cada lección comience no con una consulta a la IA, sino con una pregunta sobre lo que sucede en el corazón del estudiante?


