La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el 29 de julio de 2026 el primer marco mundial para los reguladores de medicamentos. El documento titulado «Towards a greener pharmaceuticals' regulatory highway: a framework for regulators as enablers of decarbonization» ayuda a acelerar la transición hacia productos farmacéuticos más ecológicos.
El programa no pone en peligro la calidad, la seguridad, la eficacia de los medicamentos ni el acceso equitativo a ellos. Se basa en el llamamiento a la acción que la OMS publicó en 2024 año y tiene en cuenta los resultados de las consultas con reguladores, fabricantes y expertos de todo el mundo.
La atención sanitaria es responsable de aproximadamente el 5 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Los productos farmacéuticos contribuyen de forma notable en todas las etapas, desde la extracción de materias primas y la producción hasta el envasado, la distribución y la eliminación.
El marco propone acciones en tres ámbitos interconectados. El primero es aumentar la concienciación y reforzar la capacidad de los reguladores. El segundo es elaborar guías, herramientas y normas para medir y comparar las emisiones. El tercero es estimular la innovación mediante servicios digitales, consultas científicas tempranas y vías regulatorias simplificadas.
«La cuestión ya no es si es posible descarbonizar la industria farmacéutica. El verdadero reto es cómo hacerlo realidad de forma rápida y equitativa», señaló el doctor Rogério Gaspar, director del Departamento de Regulación y Prequalificación de la OMS.
Se presta especial atención a la equidad. Las medidas de sostenibilidad no deben aumentar el costo de los medicamentos, alterar el suministro ni excluir a los fabricantes y reguladores de los países de ingresos bajos y medios.
«Como reguladores, no somos participantes pasivos del sistema, somos sus arquitectos», subrayó la doctora Delese Mimi Darko, directora general de la Agencia Africana de Medicamentos.
La implementación se llevará a cabo a través de las plataformas internacionales y regionales existentes, sin crear nuevas estructuras. La OMS seguirá trabajando con los organismos nacionales, las redes de reguladores y los socios para convertir las recomendaciones en pasos prácticos.



