Los abejorros asombran a la ciencia con su intelecto

Editado por: Svitlana Velhush

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Abejorros con cerebros diminutos resuelven una tarea al nivel de los chimpancés

Los abejorros han vuelto a sorprender a los científicos. En un experimento, cuyos resultados se publicaron en la prestigiosa revista Science en junio de 2026, los abejorros comunes (*Bombus terrestris*) resolvieron espontáneamente una tarea de manipulación de objetos completamente nueva para ellos. Nadie les enseñó a hacerlo. Simplemente... lo dedujeron.

Un problema clásico, en una escala diminuta

Imagine lo siguiente: una flor artificial azul con una recompensa de azúcar cuelga del techo de una arena transparente. Es inalcanzable tanto desde el suelo como en vuelo, la altura está específicamente ajustada. Junto a ella, hay una ligera bola de espuma.

Para conseguir el dulce, el abejorro debe ingeniárselas para rodar la bola debajo de la flor y subirse a ella. Esta es la versión para insectos del famoso problema de la "caja y el plátano", que los chimpancés de Wolfgang Köhler resolvieron en su momento.

A los abejorros solo se les familiarizó de antemano con dos hechos aislados:

- flor azul = recompensa;

- la bola se puede mover y es segura.

La combinación en sí de estos conocimientos —la solución del problema— nadie se la mostró.

Qué revelaron los resultados

En el grupo que conocía tanto la flor como la bola, 16 de 22 abejorros (aproximadamente el 75%) lograron resolver la tarea con éxito. En los grupos de control, donde faltaba uno o ambos elementos, el éxito disminuyó drásticamente.

Incluso cuando la flor se ocultaba completamente de la vista mientras movían la bola, muchos abejorros la empujaban con precisión al lugar correcto. Esto sugiere un comportamiento intencionado y no una casualidad o una simple reacción a lo que es visible.

Por qué esto es impresionante

El cerebro de un abejorro pesa menos de un miligramo. Durante mucho tiempo se creyó que la resolución espontánea de nuevas tareas utilizando objetos como herramientas era propia de animales con cerebros grandes: primates, elefantes, ciertas aves. Ahora está claro que este nivel de flexibilidad cognitiva también es posible en los insectos.

Los investigadores subrayan que los abejorros eran completamente "ingenuos". No tenían ninguna experiencia previa similar a la solución requerida. Simplemente combinaron dos conocimientos adquiridos previamente en una estrategia totalmente nueva.

"Esta es, en esencia, la versión para insectos del clásico problema de la 'caja y el plátano'. El animal debe comprender que un objeto puede ser movido y utilizado como herramienta para alcanzar un objetivo inaccesible", afirma el autor principal del estudio, Olli Loukola, de la Universidad de Oulu.

Qué implicaciones tiene esto

Este descubrimiento no implica que los abejorros posean pensamiento o conciencia humana. Sin embargo, amplía significativamente los límites de nuestra comprensión sobre cuán "complejo" debe ser un cerebro para resolver problemas nuevos de manera flexible y orientada a un objetivo.

Los abejorros ya habían sorprendido a los científicos anteriormente: juegan con pelotas, cuentan, reconocen caras, sienten el ritmo e incluso aprenden habilidades complejas de sus congéneres. Esta nueva investigación añade otro capítulo brillante a la historia de que la inteligencia no se trata solo del tamaño del cerebro.

Pequeños, peludos e inesperadamente inteligentes. Los abejorros han demostrado una vez más que la naturaleza sabe cómo sorprender.

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Fuentes

  • Bumble bees show spontaneous problem-solving in study published in Science

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