Aryna Sabalenka volvió a demostrar que en las pistas de Flushing Meadows es la dueña de la situación. La bicampeona del torneo superó en un duro partido a la estadounidense Taylor Townsend por 6:4, 6:3 y por sexta vez consecutiva se metió en los cuartos de final del US Open, igualando la hazaña de Serena Williams.
El partido fue tenso: diez quiebres, el público a favor de la rival y un momento en el que Sabalenka remontó una desventaja de 3:1 en el segundo set. La bielorrusa no solo resistió, sino que cambió el rumbo, ganando cinco juegos seguidos y mostrando un carácter que ya es su sello personal.
En los últimos tres años, Sabalenka no ha perdido ningún partido en este torneo. Su racha de 17–18 victorias consecutivas en el Grand Slam de pista dura en Nueva York parece casi irreal en medio de lesiones, cambios generacionales y la presión de ser la número uno del mundo. Cada salida a la cancha no es solo una defensa del título, sino una prueba de fortaleza mental y táctica.
Townsend, zurda con un juego poco convencional en la red, obligó a Sabalenka a trabajar al límite. Pero es en esos momentos cuando se nota la diferencia entre una jugadora talentosa y una fuerza dominante: la bielorrusa no perdió la concentración, recuperó los quiebres y en los momentos decisivos impuso su voluntad. La analogía es simple: como un capitán experimentado en una tormenta, no entra en pánico, sino que ajusta el rumbo según el viento.
En los cuartos de final la espera la ganadora del partido entre Linda Nosková y Marta Kostyuk. Nosková, reciente campeona de Wimbledon, ya ha demostrado que puede dar sorpresas. Para Sabalenka, esto no es solo el siguiente obstáculo, sino una prueba de si está lista para su tercer título consecutivo, una hazaña que ninguna tenista ha repetido desde los tiempos de Williams.
La victoria sobre Townsend no es solo un paso hacia las semifinales. Confirma que, en una era en la que incluso las mejores jugadoras pierden forma de una temporada a otra, Sabalenka mantiene una estabilidad poco común. Su camino hacia su tercer US Open consecutivo es la historia de cómo la fortaleza mental y el trabajo diario convierten el talento en leyenda.

