La Fórmula 1 anunció el calendario para el año 2027 y de inmediato aumentó el número de carreras esprint de seis a diez. Entre los novatos del formato están Mónaco, Baréin, Australia, Japón y Abu Dabi, mientras que Portugal y Turquía regresan al calendario tras una pausa.
La decisión parece la continuación lógica de un experimento que comenzó en el año 2021. Los esprints ofrecen a los espectadores tres días de acción intensa en lugar de dos, y los datos muestran que la audiencia de esos fines de semana es un 12 % superior a la de los fines de semana normales. Los organizadores y promotores obtienen ingresos adicionales por las entradas, y las cadenas de televisión, más contenido para las retransmisiones.
Particularmente llamativa es la aparición del esprint en Mónaco. Las estrechas calles del principado tradicionalmente no perdonan errores, y una carrera corta el sábado puede convertirse en una procesión predecible tras la primera vuelta. No obstante, la dirección del campeonato ve en ello una oportunidad para dar a los aficionados una segunda clasificación y más drama en la parrilla de salida.
El regreso de Portugal a Portimão y de Turquía a Estambul no es solo nostalgia por los años de pandemia. Estos circuitos aportan variedad a las partes europea y de Oriente Medio del calendario, y 24 etapas en 22 países confirman que el campeonato sigue expandiéndose pese a los riesgos geopolíticos.
Tras el crecimiento externo hay un cálculo claro. Los esprints elevan el valor de las entradas y atraen a una nueva audiencia, pero al mismo tiempo exigen de los equipos y pilotos una mayor concentración a lo largo de todo el fin de semana. El equilibrio entre espectáculo y tradición sigue siendo delicado, y el año 2027 será una prueba seria para ese equilibrio.
En definitiva, la ampliación de los esprints no es solo añadir carreras, sino un intento de hacer de la Fórmula 1 un producto aún más compacto y comercialmente atractivo en un contexto de creciente competencia por la atención de los espectadores.
