El Real Madrid arrancó la victoria ante el Elche por 3:2 gracias a un gol de Carlos Espí en el tiempo añadido. Parecía que el equipo de José Mourinho dominaba el marcador con solvencia, pero en la segunda parte todo estuvo a punto de derrumbarse.
En la primera mitad los visitantes dominaron: un gol en propia puerta de Matías Dituro y un disparo certero de Kylian Mbappé tras una asistencia de Yan Diomande pusieron el marcador en 0:2. Los merengues se mostraron organizados, y el Elche, que ocupa el último puesto con dos puntos después de seis jornadas, no pudo oponer nada.
Sin embargo, tras el descanso el panorama cambió. Los locales aumentaron la presión y Abiel Osorio recortó distancias de cabeza. Doce minutos más tarde, Fer Niño empató el encuentro. El Real perdió el control del juego y permitió que el equipo de la parte baja volviera al partido.
Mourinho respondió con cambios: entraron al campo Carlos Espí y Endrick. Precisamente Espí, de 21 años, que ya por segunda vez en la temporada salía desde el banquillo para marcar el gol de la victoria en los minutos finales, aprovechó una asistencia de Mbappé y envió el balón a la portería vacía en el minuto 90+1.
Esta victoria colocó al Real en el primer puesto de la tabla de La Liga junto al Barcelona, pero puso de manifiesto un problema serio: el equipo no sabe conservar la ventaja en la segunda parte. Como en la vida cotidiana, cuando la confianza en el éxito hace relajarse y perder el control, aquí también la ventaja temprana se convirtió en un final nervioso.
Por delante está el derbi con el Atlético, y Mourinho tendrá que decidir cómo devolver al equipo la disciplina durante todo el partido, y no solo en los primeros 45 minutos.
