El Banco Central Europeo ha presentado diez conceptos de diseño final para la próxima serie de billetes en euros, la primera actualización artística integral en más de veinte años, desde la introducción del euro en circulación en 2002. Hasta el 21 de septiembre de 2026, los ciudadanos de la eurozona podrán votar por uno de los dos temas: «Cultura europea» o «Ríos y aves». El Consejo de Gobierno del BCE tomará la decisión final a finales de este año.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, subrayó la importancia de esta elección: «Los billetes en euros son más que un medio de pago. Son una de las expresiones más tangibles de nuestra identidad común. Con un diseño que combina belleza y significado, fortalecerán nuestra unidad europea».
Para la comunidad creativa, el concepto «Cultura europea» es particularmente notable. Por primera vez en la historia del euro, se propone representar en los billetes no motivos arquitectónicos abstractos y puentes simbólicos, sino figuras culturales concretas y los espacios vivos donde su legado sigue resonando hoy.
Cuando el espectador se convierte en parte del dinero
El gesto más audaz de la serie es el billete de 100 euros. En el anverso, Leonardo da Vinci, artista del Renacimiento y genio universal. En el reverso, adultos y niños contemplando obras de arte en una galería o museo. Aquí, el espectador no es un mero telón de fondo, sino el protagonista del signo monetario.
Este es un enfoque fundamentalmente nuevo. Los billetes tradicionales casi siempre mostraban retratos de monarcas, figuras históricas o símbolos naturales. Aquí, la acción principal es el acto del encuentro humano con el arte. El billete se convierte no solo en el retrato de un genio del pasado, sino también en una ventana al presente, donde la cultura vive en la vida cotidiana de las personas.
En esta decisión reside una profunda idea: un genio sin espectador queda incompleto. La cultura existe no solo gracias a los creadores, sino gracias a millones de personas que absorben, experimentan y transmiten esta cultura. El espectador, de pie ante un cuadro, resulta tan necesario como el propio Leonardo.
La cultura como proceso vivo
Los demás valores de la serie desarrollan esta lógica del encuentro entre la persona y el legado:
- 5 euros — Maria Callas, legendaria cantante de ópera, y artistas callejeros
- 10 euros — Ludwig van Beethoven y un coro infantil cantando en una sala de conciertos
- 20 euros — Marie Curie y estudiantes en un aula universitaria
- 50 euros — Miguel de Cervantes y personas en una biblioteca pública absortas en la lectura
- 200 euros — Bertha von Suttner, la primera mujer en recibir el Premio Nobel de la Paz, y ciudadanos en una plaza
La concepción renuncia conscientemente a la frialdad y la grandilocuencia de los museos. En lugar de solemnes retratos de estilo clásico, muestra la cultura en su movimiento vivo: la música que suena en salas de conciertos y en las calles; el conocimiento que se transmite de maestro a alumno; los libros que la gente lee; el arte ante el cual se detienen tanto adultos como niños. Ya no son bustos de mármol, es el aliento de una Europa viva.
Este es un cambio importante en la filosofía del dinero. Los billetes en euros dejan de ser solo un repositorio de la memoria del pasado; empiezan a contar cómo la cultura y el conocimiento viven y se transforman en la sociedad moderna.
Escala y camino hacia la decisión
La historia de este concurso inspira por su escala. En 2025-2026, más de 1200 diseñadores y artistas de toda Europa presentaron sus trabajos. Un jurado independiente de 21 expertos en diseño gráfico, comunicación e historia seleccionó los 25 mejores proyectos, que luego se desarrollaron en series completas. De estas 25 opciones, el jurado eligió las 10 finales.
La votación pública hasta el 21 de septiembre de 2026 es una etapa importante, pero no decisiva. Paralelamente, se está realizando una encuesta independiente a una muestra representativa de ciudadanos de la eurozona. El Consejo de Gobierno del BCE examinará los resultados de ambas encuestas, la opinión de los expertos y las posibilidades técnicas de producción antes de anunciar al ganador a finales de 2026. Después de eso, los nuevos billetes pasarán por el desarrollo y las pruebas finales antes de su emisión en los próximos años.
Por primera vez en un cuarto de siglo, Europa no solo está cambiando el diseño del dinero, sino que se está preguntando: ¿qué queremos ver en los billetes que pasarán de mano en mano cada día? Y una de las respuestas más humanas es: las imágenes de personas que se encuentran con la cultura, creando el futuro europeo junto con los genios del pasado.



