Productos finales de la glicación: por qué el azúcar daña los tejidos durante décadas

Editado por: Olga Samsonova

El azúcar, indispensable para producir energía, desencadena simultáneamente una reacción química lenta que endurece e inflama los tejidos de manera progresiva. Los productos finales de la glicación avanzada se acumulan en el colágeno y en otras proteínas, formando enlaces cruzados que el organismo no puede degradar con facilidad.

Diversas investigaciones indican que los niveles de estos compuestos aumentan con la edad, alcanzando concentraciones especialmente elevadas en personas con diabetes u obesidad. En los vasos sanguíneos y los riñones, estos enlaces favorecen el engrosamiento de las paredes y la pérdida de elasticidad, elevando el riesgo de hipertensión e insuficiencia renal. En la piel restan firmeza a la dermis, mientras que en el cerebro contribuyen a la formación de placas asociadas a la enfermedad de Alzheimer.

La paradoja fundamental reside en que no todos los productos finales de la glicación son igual de perjudiciales. Algunos, como la CML, provocan principalmente inflamación a través del receptor RAGE, mientras que otros —como la pentosidina— crean enlaces cruzados sumamente resistentes en el colágeno. Los datos de laboratorio confirman el papel de estos últimos en la pérdida de movilidad articular y la rigidez arterial, si bien los ensayos clínicos con bloqueadores de RAGE ofrecen hasta ahora resultados contradictorios.

Imagine las fibras de colágeno como las gomas elásticas de un zapato: con el paso del tiempo, se recubren de un pegamento invisible que las adhiere entre sí. Con cada paso, las bandas se estiran cada vez peor y el calzado empieza a crujir. Lo mismo ocurre en las arterias, que pierden su capacidad de dilatación al envejecer, incluso si la presión sanguínea se mantiene estable.

Según la evidencia disponible, la restricción calórica y la reducción en la ingesta de alimentos ricos en compuestos glicados (carnes fritas, dulces ultraprocesados) ralentizan la acumulación de estas sustancias en animales. En humanos, todavía no disponemos de pruebas directas suficientes y los grandes estudios apenas están en fase de planificación. Los intentos farmacéuticos por desarrollar «rompedores de enlaces» (AGE-breakers) no han superado las primeras fases clínicas debido a sus efectos secundarios.

De este modo, los productos finales de la glicación no se presentan como la causa principal del envejecimiento, sino como uno de los mecanismos persistentes que agravan los daños iniciados por otros procesos. Su función nos recuerda que el mismo metabolismo que sustenta la vida genera, de forma paralela, desechos que el organismo se ve obligado a tolerar durante décadas.

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Fuentes

  • Reviewing the Role of Advanced Glycation Endproducts in Aging and Age-Related Disease

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