«Estar de excelente humor» es una elección sobre hacia dónde dirigir la mirada.
❓ PREGUNTA:
Lee, cuando usted habla de vibraciones elevadas, da la impresión de que uno debería estar siempre de un humor inmejorable. Sin embargo, los psicólogos sostienen que es necesario experimentar todo tipo de emociones, ya que funcionan como guías en nuestra vida. ¿Qué opina al respecto? Personalmente, creo que sentir diversas emociones es precisamente lo que nos hace sentir vivos. ¿Estoy en lo cierto al interpretar que usted no propone la ausencia de emociones desagradables, sino emplearlas como señales de que, en este instante, me estoy desviando del camino?
❗️ RESPUESTA de lee:
Es que la psicología tampoco nos insta a «vivir en la negatividad», sino a «no huir de las emociones». Del mismo modo, aquí no planteamos esconder la cabeza bajo el ala, sino entender las «señales emocionales» como un indicador de lo que bulle en nuestro interior. Sin aceptar la señal, sencillamente es imposible comprenderse a uno mismo.
A partir de ahí, entra en juego la lógica de ELEGIR, no la emoción, sino el foco de nuestra atención. En este proceso, las emociones actúan como el tablero de control de ese enfoque. Es decir, «estar de buen humor» consiste en decidir hacia dónde mirar, no en optar por ignorar el indicador.
El ejemplo es sencillo.
Usted puede dedicar la mañana a consumir noticias negativas, ignorando por completo los sucesos que reafirman la vida. En ese momento, su mente afirmará «conozco la realidad», bajo la premisa de que conocer los detalles de diversos actos de violencia le otorga una «mayor sabiduría»…
No obstante, elegir profundizar en la violencia le desconecta totalmente del flujo de otra información: no se enterará de nada sobre el progreso o los logros de la humanidad. Y así sucede día tras día. Al final, estar «al tanto de todas las atrocidades» significa, en realidad, «no saber nada sobre ciencia, tecnología, cultura ni otros cientos de temas».
En la vida cotidiana ocurre exactamente lo mismo: aquello de lo que habla es lo que termina consumiéndole. Y así ocurre, jornada tras jornada…
La elección del foco de atención no es solo una cuestión de estar informado, sino que es, si se quiere, salud mental. Aquí es donde volvemos a la psicología: quien practica una «elección ecológica de la atención» goza siempre de bienestar psicológico. Esto es fácil de comprobar si le pregunta a cualquier persona que esté «sufriendo» qué es lo que piensa o sabe sobre el mundo que le rodea. Verá que todas las personas «nerviosas» eligen temas alejados de la plenitud, precisamente porque están sumergidas en ellos de la mañana a la noche.
En definitiva, independientemente de lo que piense sobre el mundo exterior, usted siempre tiene el control total sobre aquello en lo que decide enfocar su atención. Y lo repito una vez más: las emociones actuarán como indicadores, por lo que conviene ser consciente de ellas en lugar de intentar evadirlas.




