OpenAI declaró el 8 de septiembre de 2026 que su sistema interno de IA resolvió uno de los siete problemas del milenio: el problema de la existencia y suavidad de las soluciones de las ecuaciones de Navier-Stokes.
Según la empresa, la demostración muestra que un fluido suave en reposo bajo la acción de una fuerza suave puede desarrollar una singularidad en tiempo finito, mientras que la energía permanece finita.
La solución se obtuvo con la ayuda de miles de agentes de IA que trabajaron durante aproximadamente 88 horas y se formalizó en Lean.
El anuncio provocó inmediatamente controversia en la comunidad matemática.
El profesor de la Universidad de Nueva York Tristan Buckmaster y el investigador de Anthropic Levent Alpöge habían publicado poco antes resultados sobre problemas relacionados que se consideraban pasos importantes hacia la solución del problema de Navier-Stokes.
Buckmaster expresó su preocupación de que OpenAI pudiera haber conocido la dirección de su trabajo y acelerado sus propios esfuerzos utilizando un enfoque similar.
La empresa rechazó las acusaciones de acceso a datos o borradores ajenos, afirmando que actuó basándose en rumores públicos sobre avances en otros problemas del milenio.
Cómo llegaron exactamente los agentes de IA a la demostración y si esto puede considerarse un avance independiente es ahora objeto de debate entre matemáticos y expertos en IA.
Es interesante si este episodio afectará la confianza de los investigadores en el uso de modelos comerciales para trabajar en resultados no publicados.
OpenAI subrayó que no tiene la intención de reclamar el premio de un millón de dólares del Instituto Clay.
El evento se convirtió en otro ejemplo de lo rápido que se desarrollan las capacidades de la IA en matemáticas, pero al mismo tiempo planteó preguntas sobre ética y autoría en el trabajo conjunto entre humanos y máquinas.

