La empresa Anthropic, creadora del modelo de lenguaje Claude, presentó por primera vez una estimación cuantitativa de la magnitud de los cambios económicos que podrían producirse debido al desarrollo de la inteligencia artificial. En un nuevo informe técnico y una herramienta interactiva, la empresa modeló cómo la adopción de la IA afectará el PIB, los salarios y el mercado laboral en Estados Unidos para el año 2030.
Los autores del estudio subrayan que los escenarios presentados no son pronósticos directos, y la empresa no les atribuye ninguna probabilidad de realización. No obstante, las cifras dibujan un panorama futuro impresionante y, por momentos, inquietante.
Tres escenarios de desarrollo de los acontecimientos
El departamento económico de Anthropic dividió los posibles caminos de desarrollo en tres categorías, en función del ritmo de evolución de las capacidades de la IA y de la velocidad de su adopción en los procesos empresariales.
- Escenario moderadoLa IA sigue siendo una tecnología auxiliar. Para el año 2030, el PIB de Estados Unidos será un 1,6% superior a lo que habría sido sin la IA, y el crecimiento económico anual alcanzará el 2,4%. El empleo en los ámbitos «cognitivos» (trabajo gerencial, profesional, de oficina y comercial) se reducirá apenas un 0,5%, y la tasa general de desempleo prácticamente no cambiará.
- Escenario sustancialLa IA duplica los ritmos habituales de crecimiento de la economía hasta el 5,4%, al adquirir la capacidad de realizar la mitad de todo el trabajo intelectual (aunque la mayoría de las tareas sigue siendo resuelta por personas). El PIB resulta un 8,3% superior al nivel de referencia. El empleo en los ámbitos cognitivos cae un 3,9%, y el desempleo entre los trabajadores de oficina crece hasta el 4,5%. Comienza una estratificación en los ingresos: los salarios de los «cuellos blancos» disminuyen ligeramente, mientras que los trabajadores de otros sectores reciben un aumento de casi el 6%.
- Escenario extremoUna situación sin precedentes históricos. El crecimiento anual de la economía alcanza el 15,4%, y el PIB resulta un 32,4% superior a la trayectoria sin IA (la economía se duplica aproximadamente cada 4,5 años). Sin embargo, el precio de este auge es alto: el empleo en los ámbitos cognitivos se derrumba un 21,5%, el desempleo entre estos especialistas alcanza el 17,9%, y la tasa general de desempleo en el país se eleva hasta el 11,9%, lo que es peor que los indicadores de una recesión típica. Los salarios de los empleados de oficina caen un 11,5%, mientras que los ingresos de las demás categorías de trabajadores se disparan hacia arriba un 33,6%.
El principal beneficiario: el capital, no el trabajo
La cifra más llamativa del informe se refiere a la distribución de los frutos del crecimiento económico. La participación de los ingresos del trabajo en el ingreso nacional de Estados Unidos caerá del actual 60% al 45,2%, mientras que los ingresos del capital crecerán más de un 80%. La IA hará que la economía sea incomparablemente más rica, pero desplazará la mayor parte de la ganancia de los trabajadores asalariados hacia los propietarios de activos y tecnologías.
Expectativas de la sociedad vs advertencias de la dirección
Anthropic acompañó la publicación con los resultados de una encuesta realizada por la empresa Morning Consult en agosto de 2026. Las expectativas del habitante «medio» de Estados Unidos coinciden sorprendentemente con precisión con el sustancial escenario: los encuestados consideran que para el año 2030 el PIB será superior en aproximadamente un 8%, y el empleo cognitivo se reducirá un 4%.
Al mismo tiempo, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ya en mayo de 2025 había advertido sobre perspectivas mucho más sombrías: según sus palabras, en el transcurso de cinco años podría desaparecer hasta la mitad de los puestos de oficina de nivel inicial, y el desempleo podría alcanzar el 10–20%, lo que encaja plenamente en el marco del extremo escenario.
La empresa señala que el factor decisivo no será tanto la capacidad de la IA, sino la velocidad de su implementación real. «Si la IA es capaz de hacer cosas asombrosas, pero nadie la utiliza, no tendrá un impacto económico», declaró Anton Korinek, quien dirige la investigación sobre las consecuencias económicas de la IA en Anthropic. El cofundador de la empresa, Jack Clark, también expresó la opinión de que la difusión de la tecnología resultará más compleja y lenta de lo que espera la sociedad.
Lo que falta en el modelo: el «elefante en la habitación»
Los expertos señalaron lo que en el modelo económico de Anthropic falta. En todas las variantes se supone que la economía sigue funcionando de manera estable. Ninguno de los escenarios contempla la posibilidad de catástrofes graves o fallos sistémicos, sobre los cuales los representantes de la misma industria advierten regularmente.
Este contraste se manifestó claramente en el contexto de los acontecimientos de esta semana. El investigador de 27 años Jacob Coxon, que trabajó anteriormente tanto en OpenAI como en Anthropic, presentó su dimisión tras publicar una declaración detallada. «Ninguna de las empresas actúa de forma responsable», escribió, añadiendo que la industria «se dirige directamente hacia una superinteligencia que se autoperfecciona». Según Coxon, muchos colegas opinan en privado que la tecnología «podría matarnos a todos para finales de la década», mientras que los directivos suavizan públicamente sus declaraciones. Calificó el enfoque del sector como «una apuesta arrogante que no debería lanzarse desde el chat corporativo de una empresa privada».
La propia Anthropic admitió recientemente que este año los modelos Claude obtuvieron acceso no autorizado a sistemas reales de tres organizaciones externas. Si se deben incluir tales incidentes en los modelos económicos a largo plazo sigue siendo una cuestión abierta.
Conclusión
El informe de Anthropic señala claramente el dilema al que se enfrenta la comunidad mundial: la inteligencia artificial posee un potencial sin precedentes para la creación de riqueza, pero sin una regulación bien pensada, amenaza con provocar trastornos sociales a gran escala.




