Energía del vacío cuántico: un exespecialista de la NASA presenta el chip MicroSparc que funciona sin baterías

Autor: Aleksandr Lytviak

Energía del vacío cuántico: un exespecialista de la NASA presenta el chip MicroSparc que funciona sin baterías-1

La empresa Casimir Inc., fundada y liderada por Harold G. "Sonny" White —físico de renombre que anteriormente dirigió el laboratorio EagleWorks de la NASA y participó en proyectos de propulsión avanzada de DARPA, incluyendo conceptos de motores de curvatura—, ha salido finalmente a la luz pública. La firma ha anunciado sus planes para comercializar la tecnología MicroSparc de cara al año 2028. Se trata de un microchip que, según afirman sus creadores, extrae energía directamente del vacío cuántico, prescindiendo por completo de baterías y de la necesidad de recarga.

Cómo funciona (según la versión de la empresa)

El concepto se basa en el conocido efecto Casimir: en el mundo cuántico, el espacio "vacío" no está realmente desierto, sino que rebosa de fluctuaciones en los campos electromagnéticos y de partículas virtuales. Si se colocan dos placas conductoras a una distancia de apenas unas decenas de nanómetros, se genera entre ellas una presión negativa que provoca que las placas se atraigan.

Por lo general, este mecanismo es de un solo uso, ya que una vez que las placas se juntan, la energía deja de extraerse. White y su equipo han ido un paso más allá al desarrollar cavidades Casimir estáticas sobre un sustrato, donde las placas permanecen fijas y no pueden desplazarse. En el centro de cada cavidad se han integrado micropilares o antenas microscópicas, las cuales se encuentran aisladas eléctricamente de las paredes.

El vacío cuántico exterior bombardea activamente los electrones presentes en las paredes del dispositivo. Gracias al fenómeno del túnel cuántico, los electrones logran penetrar ocasionalmente en el interior de la cavidad hasta alcanzar los pilares centrales. Les resulta mucho más difícil realizar el camino de vuelta, dado que el interior es un entorno sereno. Esto genera un flujo de electrones dirigido que, en esencia, constituye una corriente eléctrica continua de baja intensidad. La compañía describe este proceso como un trinquete cuántico (quantum ratchet).

Resultados actuales y objetivos comerciales

Casimir Inc. ya ha fabricado cientos de prototipos en las instalaciones de nanofabricación MIT.nano y Texas A&M AggieFab. Las pruebas se realizaron en cámaras blindadas utilizando electrómetros de alta precisión. Según explica White, los dispositivos muestran voltajes que oscilan entre milivoltios y voltios con corrientes medidas en picoamperios, cifras que se sitúan por encima del umbral de ruido.

El objetivo para el chip comercial es un tamaño de 5 × 5 mm que sea capaz de suministrar unos 1,5 V a 25 μA (aproximadamente entre 37 y 40 microvatios). Esta potencia sería suficiente para alimentar sensores de ultra bajo consumo, dispositivos electrónicos corporales y equipos del Internet de las Cosas (IoT). A largo plazo, la empresa contempla escalar esta tecnología para aplicaciones más exigentes, que van desde teléfonos inteligentes hasta infraestructuras e incluso sistemas espaciales.

Advertencias y consideraciones importantes

Esta tecnología suscita un escepticismo justificado dentro de la comunidad científica. Diversos físicos señalan que los intentos de extraer energía gratuita del vacío suelen entrar en conflicto con las leyes de conservación de la energía y el momento. El propio White recalca que los principios físicos fundamentales, como el efecto Casimir y el efecto túnel, han sido validados experimentalmente hace tiempo, y que la innovación reside en la ingeniería de las cavidades estáticas y la nanofabricación. Aunque la empresa ha publicado un estudio al respecto en una revista científica con revisión por pares, aún no se dispone de una confirmación independiente y exhaustiva de sus hallazgos.

Por qué este avance podría ser relevante

Si esta tecnología logra escalarse con éxito, podría transformar radicalmente el sector de la electrónica de baja potencia, especialmente en entornos remotos o condiciones extremas como el espacio o sistemas submarinos. En el ámbito de la vida cotidiana, inicialmente se perfilaría más como un complemento a las fuentes de energía actuales que como un sustituto integral.

De momento, se trata de un desarrollo prometedor que aún debe demostrar su viabilidad a nivel industrial. El año 2028 determinará si el MicroSparc puede dar el salto definitivo del laboratorio a los productos comerciales. Sin duda, conviene seguir de cerca la evolución de Casimir Inc., ya que incluso si obtener energía de la nada resulta más complejo de lo prometido, los avances tecnológicos derivados en nanofotónica y materiales cuánticos podrían tener un valor incalculable por sí mismos.

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Fuentes

  • thedebrief.org

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