En la noche del 16 de septiembre, en el nuevo Nu Stadium de Miami, Lionel Messi, de 39 años, abrió el marcador de cabeza en la final de la Campeones Cup contra el Cruz Azul mexicano; este fue su gol número cien con la camiseta del Inter Miami.
En su 115º partido, el argentino no solo repitió su truco habitual, sino que confirmó que, incluso después de dejar la selección argentina, su influencia en el club sigue siendo absoluta. El Inter Miami ganó 2:0, Casemiro marcó el segundo gol en el minuto 81 tras un saque de esquina de Messi, y el equipo conquistó este trofeo por primera vez en su historia, rompiendo la racha de tres años de victorias de los clubes mexicanos.
En tres años y medio en la MLS, Messi ya ha dado al club cuatro títulos: la Leagues Cup en 2023, el Supporters’ Shield en 2024, la MLS Cup en 2025 y ahora la Campeones Cup. Cada uno de ellos no es solo un premio, sino la prueba de que un solo jugador puede reestructurar la economía y la psicología de toda una franquicia.
Es especialmente simbólico que el gol número cien llegara precisamente contra el Cruz Azul, el mismo club contra el que Messi marcó su primer gol para el Miami en 2023, en el minuto 90+, de tiro libre. Aquello fue un debut, ahora es un resultado maduro. Un remate de cabeza, poco habitual en él, solo subraya que, incluso a sus 39 años, encuentra nuevas formas de decidir partidos.
Casemiro, llegado en verano desde el Manchester United, ya ha marcado cuatro goles en los últimos cinco partidos, todos de cabeza. Su aparición y sincronía con Messi demuestran cómo el club sigue reforzándose sin perder el foco en el argentino. El nuevo entrenador, Christian «Kili» González, tuvo un debut perfecto.
Este gol no es solo una estadística personal. Recuerda que, en una era en la que el fútbol depende cada vez más de sistemas y dinero, una persona con el balón en los pies todavía es capaz de reescribir las reglas. Para el Inter Miami y toda la MLS, es una señal de que la leyenda sigue trabajando por el futuro de la liga.



