El 16 de mayo de 2026, el Museo de Brooklyn inauguró la exposición Iris van Herpen: Sculpting the Senses. Desde los primeros instantes, los asistentes quedaban cautivados ante las piezas expuestas. Cada paso de las modelos se transformaba en un gesto arquitectónico, mientras el tejido, el cuerpo y el entorno empezaban a coexistir en un flujo único y continuo. No fue simplemente la apertura de una muestra, sino el nacimiento de un nuevo lenguaje donde la moda se reivindicó finalmente como una disciplina artística independiente.
Iris van Herpen fundó su propia marca en 2007, a la edad de 23 años. Ya por entonces, se negó a seguir las reglas tradicionales de la moda. En aquel tiempo, la impresión 3D era una competencia casi exclusiva de arquitectos e ingenieros. Van Herpen fue una de las primeras diseñadoras en utilizar esta tecnología para crear prendas de vestir. Este paso audaz dio inicio a su larga trayectoria redefiniendo las fronteras entre la moda, la escultura y la arquitectura.
Desde el comienzo, también se inspiró en la naturaleza en todas sus manifestaciones, desde estructuras microscópicas hasta escalas cósmicas. Extrajo ideas de la biología, las matemáticas, la astronomía, la neurociencia y la biología marina. Gradualmente, su red de colaboración se fue ampliando: arquitectos, escultores, químicos, bioingenieros e incluso astrofísicos se integraron en su proceso creativo.
La exposición Sculpting the Senses: síntesis de ciencia y poesía
El Museo de Brooklyn presentó el estreno en Norteamérica de la exposición Iris van Herpen: Sculpting the Senses, la retrospectiva más ambiciosa de su obra en Nueva York. La muestra incluye más de 140 extraordinarias creaciones de alta costura y explora el lugar del cuerpo en el espacio, así como su relación con la vestimenta y el entorno.
La exhibición se organiza en torno a numerosos capítulos temáticos, cada uno de los cuales desvela diferentes facetas de la inspiración de la diseñadora. Desde estructuras microscópicas hasta formas monumentales, Iris van Herpen utiliza la biomimética, la geometría fractal, las matemáticas y la neurociencia, transformando hallazgos científicos en vestidos esculturales y tejidos efímeros.
Un lugar destacado en la muestra lo ocupa la colaboración de Van Herpen con el fotógrafo estadounidense, artista contemporáneo e ingeniero de la NASA Kim Keever, cuyas fotografías de nubes líquidas a gran escala sirvieron de inspiración para su colección Shift Souls de 2019. Este diálogo se complementa con la inmensa instalación escultórica de vidrio de Rob Wynne, Extra Life, que en el contexto de la exposición evoca la imagen de un torbellino en la Vía Láctea.
Entre las nuevas obras creadas expresamente para la exposición se encuentran el vestido plisado en color carmesí para Anne Hathaway en la película Mother Mary y un diseño de la colección Sympoiesis de 2025. Este último ha sido fabricado con 125 millones de algas vivas en colaboración con el biodiseñador Chris Bellamy e investigadores de la Universidad de Ámsterdam. El vestido se cultivó en tanques marinos durante varios meses y emite luz como respuesta al movimiento.
Encuentro mucha inspiración en la naturaleza, pero este ha sido realmente el siguiente paso en lo que respecta a colaborar con ella, afirma Iris van Herpen.
El secreto del flujo único: el cuerpo como extensión del material
La fuerza principal de los trabajos de Van Herpen reside en cómo reconfigura la relación entre quien viste la prenda y lo que es vestido. La vestimenta tradicional sigue los contornos del cuerpo. En el caso de Iris van Herpen sucede lo contrario: es la propia forma la que determina cómo el cuerpo puede moverse, respirar e interactuar con el espacio.
Siempre me ha interesado cómo el material puede influir en el movimiento y el comportamiento humano, dice Van Herpen. La ropa no es solo algo que nos ponemos. Es nuestra forma de existir en el espacio.
Los vestidos parecen respirar al unísono con la persona. Las estructuras rígidas se vuelven inesperadamente plásticas con el movimiento, mientras que los elementos fluidos adquieren una solidez escultural. Como resultado, nace un diálogo constante en el que el cuerpo y la materia existen como una unidad.
Qué nos enseña Iris van Herpen hoy
La exposición muestra de manera convincente que la moda contemporánea es capaz de plantear preguntas filosóficas profundas. Cuando los algoritmos y las máquinas participan en la creación de las formas al mismo nivel que el ser humano, surge una conversación fundamental sobre la autoría y el futuro de la interacción humana con el mundo material.
Van Herpen propone mirar la ropa no como un ornamento, sino como una extensión del ser humano en el espacio. Sus trabajos nos recuerdan que siempre estamos en una interacción dinámica con el mundo que nos rodea.
Conclusión
Iris van Herpen no crea simplemente ropa; diseña nuevas formas de existencia para el cuerpo en el espacio. Su exposición en Nueva York se ha convertido en una declaración trascendental: la moda puede ser un arte conceptual profundo que transforma nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo circundante.
Cada vestido de Van Herpen es una invitación a sentir cómo la materia, el cuerpo y el espacio pueden coexistir en un flujo único, hermoso y continuo. Y en ello reside su mensaje artístico más poderoso.



