Tres hermanos de una manada de perros salvajes africanos abandonaron su parque natal de Kafue a mediados del verano del año 2025 y se dirigieron hacia el este. En nueve meses recorrieron más de cuatro mil kilómetros por la accidentada geografía de Zambia, rodeando ciudades, cruzando ríos y evitando trampas. Es el desplazamiento más largo conocido entre todos los mamíferos africanos, realizado en busca de pareja.
Los perros salvajes africanos (Lycaon pictus) viven en grupos familiares muy unidos, donde la reproducción entre parientes cercanos es imposible. Los machos jóvenes se ven obligados a emprender largas travesías para encontrar nuevas hembras y fundar su propia manada. Los hermanos de la manada Mayukuyukuku, equipados con collares GPS, recorrieron ese camino guiándose, al parecer, por los olores y evitando las zonas densamente pobladas.
En septiembre del año 2025 los hermanos se encontraron brevemente con unas hermanas que también habían emprendido el viaje. Las hembras recorrieron unos 1400 kilómetros, pero las aguardaba una tragedia: una cayó en un lazo ilegal y otras dos murieron. Los machos continuaron hacia el sur, luego giraron hacia el este y en abril del año 2026 llegaron al valle del Luangwa.
La ruta transcurría por territorios protegidos y no protegidos, pasando junto a granjas, carreteras y embalses. Los perros demuestran una asombrosa capacidad de adaptarse a un paisaje fragmentado, pero cada una de esas travesías conlleva un riesgo enorme. Según los datos de los investigadores, los lazos ilegales siguen siendo la principal amenaza para la especie, cuya población en estado salvaje se estima en unos seis mil individuos.
El estudio, publicado en la revista Ecology, subraya la importancia de los corredores ecológicos entre parques nacionales. Sin ellos, incluso los animales más resistentes corren el riesgo de no alcanzar su destino. La travesía de los hermanos demuestra que, cuando hay espacio, los perros salvajes son capaces de recorrer distancias enormes y de restablecer poblaciones en nuevas zonas.
Historias como esta recuerdan hasta qué punto están entrelazados el destino de los animales y el estado de los paisajes naturales. Cada travesía exitosa no solo es una prueba de la resistencia de la especie, sino también una señal de la necesidad de conservar la conectividad de los ecosistemas.
Proteger los corredores entre las áreas protegidas ayuda a los perros salvajes a encontrar pareja y sobrevivir.
