Memoria falsa y elección: cómo el cerebro crea un pasado que empieza a controlar el futuro

Autor: Elena HealthEnergy

Memoria falsa y elección: cómo el cerebro crea un pasado que empieza a controlar el futuro-1
El cerebro no solo recupera el pasado: lo reconstruye parcialmente cada vez.

Estamos acostumbrados a pensar que el pasado ya ocurrió y, por lo tanto, permanece inalterable. En este esquema, la memoria se asemeja a un archivo: el cerebro guarda los acontecimientos y, cuando se requiere tomar una decisión, extrae el registro pertinente.

Las investigaciones modernas sobre la memoria, sin embargo, pintan un panorama mucho más peculiar. El cerebro no se limita a recuperar el pasado, sino que lo reconstruye parcialmente en cada ocasión. Y, en ocasiones, la versión que crea de un acontecimiento llega a influir en el futuro de un modo casi idéntico a como lo haría un suceso que realmente ocurrió.

Esto lo demostró de manera especialmente clara un estudio de Jianqin Wang, Henry Otgaar y Mark Howe, publicado en el Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition. Los científicos se plantearon una pregunta insólita: ¿puede un recuerdo de una recompensa inexistente alterar la elección posterior de una persona?

Cómo crear el recuerdo de un suceso que nunca existió

Los investigadores emplearon una variante visual del clásico paradigma de Deese-Roediger-McDermott (DRM).

Se mostraron a los participantes grupos de imágenes relacionadas entre sí. Algunas imágenes iban acompañadas de una recompensa monetaria, otras no.

Sin embargo, en cada grupo semántico existía un objeto de particular relevancia, conocido como "señuelo crítico". Aunque estaba estrechamente relacionado en significado con las demás imágenes, nunca se les mostró a los participantes.

Fue en este punto donde la memoria comenzó a edificar la realidad.

Después del entrenamiento, algunas personas estaban seguras de haber visto el señuelo crítico previamente. Es más, podían "recordar" erróneamente que precisamente este objeto, nunca mostrado, estaba vinculado a una recompensa monetaria.

Así surgió un recuerdo falso y completo sobre una recompensa.

Cuando un pasado ficticio comienza a determinar las elecciones

Posteriormente, se pidió a los participantes que tomaran decisiones. Y entonces ocurrió lo más interesante.

Las personas optaron con mayor frecuencia por los señuelos críticos de aquellos grupos semánticos que habían sido asociados previamente con una recompensa. Aunque estas imágenes nunca les habían proporcionado dinero, de hecho, ni siquiera habían aparecido durante la fase de entrenamiento.

Los participantes también tomaron estas decisiones con mayor rapidez.

En uno de los experimentos, se descubrió un patrón aún más revelador: cuanto más recuerdos falsos sobre una recompensa se formaban en una persona, mayor era su tendencia posterior a elegir los señuelos correspondientes.

No obstante, la simple falsa identificación no resultó ser suficiente. Fue la conexión errónea de la imagen con una recompensa lo que se asoció con la preferencia subsiguiente. Así se configura una sorprendente cadena:

asociación - reconstrucción de la memoria - episodio inexistente - elección real.

El evento no existió. El recuerdo surgió. Y las consecuencias resultaron ser reales.

¿Por qué el cerebro comete un error de esta índole?

La memoria no se formó como una grabación de vídeo perfecta de la vida. Su función es ayudar al organismo a utilizar rápidamente la experiencia pasada para actuar en situaciones nuevas.

Si varios objetos similares aportaron algún beneficio, al cerebro le resulta ventajoso establecer una regla más amplia: los objetos de este tipo pueden ser valiosos.

Para ello, las representaciones relacionadas se activan mutuamente. Los autores del trabajo analizan los resultados a través del mecanismo de propagación de la activación entre elementos de memoria relacionados y proponen la hipótesis de la asociación constructiva.

La mayor parte del tiempo, esta generalización es sumamente útil. Pero, en ocasiones, el cerebro da un paso más allá y deja de distinguir entre "esto es similar a lo que me proporcionó una recompensa" y "recuerdo que esto, exactamente, me proporcionó una recompensa".

De este modo, un mecanismo útil para generalizar la experiencia puede generar un recuerdo sobre un suceso que nunca existió.

Qué ocurre en el cerebro cuando nace un falso recuerdo

El trabajo de Wang y sus colegas fue conductual y no mostró directamente qué procesos neuronales originan estos recuerdos.

No obstante, una nueva investigación de 2026 añade un detalle importante a este panorama. Hanyue Liu y sus colegas emplearon electroencefalografía y potenciales relacionados con eventos para investigar no la elección en sí, sino el momento de codificación de la información a partir del cual surge posteriormente el falso reconocimiento. Se descubrió que los recuerdos falsos pueden formarse por distintas vías.

Cuando el señuelo crítico estaba fuertemente asociado con los objetos estudiados, un recuerdo falso más vívido se vinculó a la integración esquemática: el cerebro parecía incorporar un nuevo elemento a una estructura semántica ya existente.

Con asociaciones más débiles, se detectó otro mecanismo: un procesamiento asociativo detallado más acentuado durante la codificación.

En otras palabras, la memoria falsa puede no surgir en un único instante en el que una persona "recuerda de forma errónea". Su forma futura empieza a gestarse ya en el momento en que el cerebro organiza por primera vez la experiencia que recibe.

La memoria es una máquina de modelado

Conjuntamente, estos estudios transforman la visión convencional de la memoria. Resulta ser no tanto un almacén del pasado como un sistema para la construcción de modelos.

El cerebro conecta eventos, extrae patrones, rellena huecos, transfiere significados entre situaciones similares y crea la imagen más verosímil de lo ocurrido. Y esta imagen, posteriormente, se convierte en la base para la siguiente decisión.

Podemos imaginar a una persona que, al entrar en una calle desconocida, siente una inesperada simpatía por uno de los cafés. No puede explicar por qué.

Quizás el interior le recuerda a un lugar donde alguna vez tuvo una conversación agradable. Quizás la música se asemeja a algo escuchado hace muchos años.

Quizás la combinación de olores, luz y detalles activó toda una red de recuerdos asociados. La conciencia recibe el resultado final:

"Me gusta este lugar por alguna razón."

Sin embargo, la historia que dio origen a este sentimiento puede ser considerablemente más compleja y no necesariamente corresponder por completo al pasado real.

¿Y dónde queda la conciencia en todo esto?

El estudio de los falsos recuerdos sobre recompensas demuestra que la decisión de una persona puede basarse en el contenido reconstruido de la memoria, que se percibe subjetivamente como parte del pasado, aunque el evento correspondiente nunca haya ocurrido. Esto nos obliga a ser más cautelosos con el modelo simplista:

evento - recuerdo - decisión consciente.

La secuencia real podría ser diferente:

eventos - asociaciones - reconstrucción - pasado subjetivo - decisión.

Y la conciencia no accede necesariamente a la realidad original, sino a un modelo de esa realidad ya procesado por el cerebro.

Por lo tanto, estos experimentos no refutan por sí mismos la teoría del espacio de trabajo global ni las teorías de orden superior de la conciencia.

No obstante, plantean una cuestión crucial para estas teorías: ¿qué parte de la información ya ha sido seleccionada, transformada y reconstruida antes de convertirse en el contenido de la experiencia consciente?

El pasado no solo se almacena, participa en la creación del futuro

El cerebro no tiene la obligación de recordar el pasado a la perfección. Para él es más crucial utilizar el pasado de manera suficientemente eficaz como para predecir qué hacer a continuación.

Por ello, la memoria se halla en un equilibrio constante entre la exactitud y la generalización. Una memoria excesivamente precisa podría dificultar la transferencia de la experiencia a situaciones novedosas.

Una reconstrucción demasiado libre convertiría el pasado en fantasía. Entre estos extremos reside la memoria humana.

A veces, se equivoca.

No obstante, la propia capacidad de reconstruir la experiencia es, probablemente, parte del mecanismo que permite al ser humano imaginar una situación inexistente, evaluarla y tomar una decisión.

Resulta algo paradójico: el cerebro puede crear un evento que no existió en el pasado, y luego utilizarlo para construir un futuro completamente real.

Y, por lo tanto, la pregunta "¿Qué me ocurrió?" no siempre es completamente separable de otra:

"¿Qué construyó mi cerebro a partir de lo que me sucedió?"

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Fuentes

  • How False Memory and True Memory Affect Decision Making in Older Adults: A Dissociative Account

  • Electrophysiological evidence for encoding mechanisms underlying the formation of false recognitions with context retrieval

  • Electrophysiological evidence for encoding mechanisms underlying the formation of false recognitions with context retrieval

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