Bajo una lluvia torrencial, en el sinuoso circuito de la ciudad japonesa de Takahata, la australiana Rebecca Henderson, de 25 años, recorrió la distancia de maratón de marcha atlética en 3 horas 14 minutos 52 segundos, 19 segundos más rápida que el récord mundial anterior. No es solo una cifra en el acta, sino una señal: la nueva distancia oficial, introducida a partir de enero de 2026, está cambiando el equilibrio de fuerzas en una disciplina en la que antes dominaban los europeos.
Henderson, dos veces olímpica y medallista de bronce en los Juegos de la Commonwealth, debutó en la maratón y de inmediato batió el récord de la italiana Sofia Fiorini, establecido apenas dos meses antes en el Campeonato de Europa de Birmingham. La australiana marchó en solitario casi toda la distancia, adelantando a hombres en el campo mixto y cruzando la meta con una ventaja de 14 minutos. Su resultado es el primero de un atleta australiano sin discapacidad en un evento oficial de campeonato en 20 años, desde que Nathan Deakes estableció el récord de 50 km en 2006.
La larga distancia le sentó claramente bien a Henderson: en los 35 km fue solo novena en el campeonato mundial del año pasado en Tokio. La maratón, en cambio, le permitió desplegar una resistencia que no siempre lograba mostrar en tramos más cortos. En condiciones de lluvia torrencial y con un ligero desnivel en cada vuelta, esto resultó especialmente impresionante: la técnica se mantuvo limpia y el ritmo, constante.
El récord de Henderson coincidió con la hazaña histórica del japonés Masatora Kawano, quien estableció el primer récord mundial masculino de la historia en marcha de maratón: 2:55:14. Dos países, dos debuts en la nueva distancia, dos récords en un mismo día: no es una casualidad, sino el comienzo de un nuevo capítulo en una disciplina cuyas reglas y distancias acaban de reescribirse.
Para Australia, el éxito de Henderson no es solo un triunfo personal, sino un regreso a la élite tras una larga pausa. Su marcha en solitario bajo la lluvia recuerda que en el deporte a veces basta un solo paso certero en el momento justo para reescribir la historia de todo un país.

