El 15 de agosto de 2026, en Birmingham, la marchadora española María Pérez cruzó la línea de meta con un tiempo de 1:30:06 e inscribió inmediatamente su nombre en la historia del atletismo. Esto no es solo una victoria; es el primer récord mundial oficial en la nueva disciplina de marcha atlética femenina de medio maratón, que desde enero de 2026 ha obtenido el estatus de prueba completa en los campeonatos.
Pérez, quien ya posee el récord mundial de 35 km desde 2023 y es cuatro veces campeona del mundo, demostró que su destreza no depende de la distancia. En la marca de los 20 km, pasó con un tiempo de 1:25:30, exactamente su récord español, y luego, con seguridad, añadió los kilómetros restantes, superando a la italiana Alexandrina Mihai y a la ucraniana Liudmyla Olyanovska.
La introducción del medio maratón en lugar de los tradicionales 20 km no es meramente un cambio de cifras. World Athletics estableció el estándar de 1:30:30 precisamente para que el nuevo récord sirviera de referencia para las futuras generaciones. Pérez cumplió con él con holgura, demostrando que la escuela española de marcha sigue marcando la pauta en Europa.
Tras la aparente ligereza de su movimiento se esconde una biomecánica rigurosa: la atleta debe mantener el contacto con el suelo y la pierna de apoyo recta, mientras desarrolla una velocidad cercana a la de carrera. Pérez, como siempre, lo hace con mínimas pérdidas de energía; su técnica sigue siendo un referente incluso años después de sus primeras grandes victorias.
A diferencia de los velocistas o maratonianos, los marchadores rara vez captan la atención de los patrocinadores. El récord de Pérez podría cambiar esta percepción: la nueva distancia es adecuada para las transmisiones televisivas y más cercana a los medios maratones habituales para los espectadores. Ya es evidente cómo las federaciones están comenzando a invertir en la preparación específicamente para este formato.
Para la propia Pérez, esto no es un punto final, sino la confirmación de que la edad y la experiencia juegan a su favor. A sus 30 años, sigue dominando donde muchos ya ceden terreno y demuestra que en la marcha, como en ninguna otra disciplina, la estabilidad a largo plazo se valora más que los picos puntuales.



