El tenis siempre se ha considerado un deporte para un público educado.
Silencio antes del saque.
Respeto hacia los jugadores.
Aplausos después de un buen punto.
Pero algunos espectadores decidieron que todo eso era demasiado aburrido.
En los torneos se ha empezado a notar a personas que gritan, silban o emiten sonidos extraños a propósito justo en el momento del golpeo del jugador.
La razón resultó ser espléndida en su descaro: las apuestas.
Una persona apuesta dinero, por ejemplo, a una doble falta o a un punto perdido, y luego se sienta en la grada y piensa:
«¿Por qué me limito a observar? Yo también puedo contribuir».
Y en el momento más crucial:
— ¡AAAAAA!
El jugador falla.
En algún lugar de la grada, una persona se alegra muy silenciosamente de su «estrategia analítica».
Así surge un nuevo nivel de apuestas deportivas:
primero apuestas dinero, luego intentas influir personalmente en el resultado.
Casi como comprar acciones de una empresa y luego ir a los competidores y cortarles la electricidad.
A los organizadores de los torneos de tenis, por supuesto, ese comportamiento no les hace ninguna gracia. La interferencia deliberada en el juego puede terminar con la expulsión del espectador del estadio.
Pero la situación en sí suena completamente absurda.
Antes, un aficionado podía decir:
— Sentía que iba a perder ese juego.
Ahora, al parecer:
— No solo lo sentía. Ayudaba. 🙈🎾


