Connor McDavid volvió a reescribir la historia de la NHL al convertirse en el jugador más rápido en alcanzar 30 asistencias en una temporada, en tan solo 15 partidos. En el duelo contra los Rangers, Edmonton ganó 4:1, y el capitán de los Oilers sumó además un gol y prolongó su racha récord de pases desde el inicio de la temporada hasta 15 partidos.
No es solo una cifra. McDavid superó la marca de Wayne Gretzky, quien en la temporada 1984/85 necesitó un partido más. A sus 29 años, el canadiense exhibe tal combinación de velocidad, visión de juego y precisión en los pases que incluso los legendarios récords del «Grande» empiezan a parecer anticuados en el hockey moderno.
En 15 partidos, McDavid ya suma 9 goles y 39 puntos. Lidera la liga en puntos, y su ritmo permite aspirar a más de 200 unidades por temporada, un nivel que Gretzky alcanzó solo una vez. Mientras tanto, Edmonton marcha con un impresionante arranque de 11-2-2 y se mantiene invicto como visitante.
El secreto no está solo en el talento individual. McDavid encaja a la perfección en un sistema donde compañeros como Leon Draisaitl y Evan Bouchard reciben espacio gracias a sus arranques y a su habilidad para retener el disco. La analogía es sencilla: es como un director de orquesta que no solo reparte las notas, sino que hace que toda la orquesta suene al límite de sus posibilidades.
Psicológicamente, es una presión para toda la liga. Los jugadores jóvenes ven que incluso en la era de la defensa férrea y el análisis por video, una sola persona puede dominar como antes parecía imposible. Para los Oilers es la oportunidad de conquistar por fin la Stanley Cup, y para la NHL, una señal de que el espectáculo del hockey sigue dependiendo de genios como McDavid.
El récord de Gretzky cayó, pero ahora la pregunta es otra: cuántas barreras más podrá romper este jugador y hasta dónde llevará a Edmonton en la búsqueda del trofeo principal.

