La película Practical Magic 2 llegó a las salas de cine el 10 de septiembre de 2026 en varios países, mientras que su estreno masivo en Estados Unidos tuvo lugar el 11 de septiembre. Casi 28 años después del lanzamiento de la primera entrega, Sandra Bullock y Nicole Kidman han vuelto a encarnar a las icónicas hermanas Owens.
Siendo totalmente sinceros, la película no nos ha convencido en absoluto.
Sin embargo, las valoraciones del público se mantienen por encima de un seis, y en Rotten Tomatoes la audiencia ha acogido la secuela con gran entusiasmo, alcanzando aproximadamente un 92% de críticas positivas. Por el contrario, los especialistas han sido mucho más severos, otorgándole apenas un 39%. En este caso particular, nuestra opinión se alinea mucho más con la de los críticos.
El problema fundamental radica en que Practical Magic 2 apenas se percibe como una obra sobre magia. Aunque cuenta con brujas, maldiciones familiares, hechizos y toda la parafernalia esperada, la sensación general, al igual que ocurría con el filme original de 1998, es que estamos ante un melodrama con un ligero toque de fantasía, cuando lo que el espectador buscaba era precisamente lo contrario.
Para una producción titulada Practical Magic, la presencia de magia real es escasa; se podría haber integrado el elemento fantástico con mucha más intensidad. Especialmente hoy en día, cuando el espectador tiene referentes de sobra con los cuales comparar.
Si lo que uno busca es una experiencia inmersiva en un mundo mágico, resulta mucho más satisfactorio revisitar obras como Stardust, Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Las crónicas de Narnia, o series como Érase una vez, Motherland: Fort Salem e Eastwick.
Ni qué decir tiene que, comparada con gigantes como Harry Potter o El Señor de los Anillos, la propuesta mágica de esta secuela queda en un lugar bastante modesto.
Además, la trama se siente bastante convencional y avanza con una lentitud exasperante. El ritmo es tan pausado que, durante nuestra sesión, varios espectadores optaron por abandonar la sala cerca de media hora antes del desenlace. Para una experiencia cinematográfica, esta es, sin duda, una crítica silenciosa pero muy reveladora.
No obstante, la película presenta algunos puntos positivos innegables. El primero, y quizás el más relevante, es que es un filme apto para disfrutar en familia. No se trata de una fantasía oscura ni de una película de terror, sino de un cine familiar amable con una atmósfera mágica. Gracias a su clasificación PG-13, resulta mucho más accesible para un público multigeneracional que otras propuestas actuales del género.
El segundo gran acierto es, sin lugar a dudas, la presencia de Sandra Bullock y Nicole Kidman. Es un placer verlas de nuevo juntas en pantalla. Tras casi tres décadas, la química entre ambas actrices permanece intacta. Incluso aquellos críticos que han arremetido contra el guion suelen destacar positivamente su interpretación. Por ejemplo, la agencia AP, aunque calificó la cinta con solo dos de cuatro estrellas, elogió el trabajo del reparto.
El resultado final es una historia peculiar. El público ha mostrado un cariño notable, con un 92% de aprobación frente al 39% de los profesionales. Muchos seguidores de la primera parte se conforman con el simple hecho de reencontrarse con las hermanas Owens y recuperar la atmósfera del clásico original.
Nosotros, sin embargo, esperábamos mucho más. Deseábamos más hechizos, más dinamismo y una inmersión real en el mundo de las brujas, en lugar de un melodrama convencional donde la magia es solo un accesorio ocasional.
Nuestra calificación en Gaya es de 6.9 sobre 10. Es una película que se puede ver, especialmente si eres un seguidor incondicional de la primera entrega o de sus protagonistas. Pero si realmente buscas magia, quizás sea mejor volver a abrir las puertas de Narnia o disfrutar nuevamente de Stardust.



