En la cueva de Chiapas: 180 artefactos hablan de plegarias por la lluvia en la era de las sequías

Editado por: Svitlana Velhush

En la cueva de difícil acceso Mundo Zoke, en el estado mexicano de Chiapas, los arqueólogos descubrieron 13 depósitos con aproximadamente 180 vasijas de cerámica, dejadas por los antiguos zokes entre los años 600 y 900 de nuestra era. Al parecer, estos hallazgos servían como ofrendas en rituales para invocar la lluvia durante las prolongadas sequías, especialmente intensas entre los años 680 y 720.

El descubrimiento se produjo gracias al guía local Jairo Díaz, quien informó de los hallazgos al Instituto de Antropología e Historia de México. La cueva, situada en la comunidad de General Lázaro Cárdenas, del municipio de Sitalapa, estuvo mucho tiempo custodiada por los propios habitantes. El difícil acceso —un descenso vertical de diez metros— y el microclima estable del interior contribuyeron a conservar los objetos en excelente estado.

En la cerámica están representados jaguares, serpientes, murciélagos y búhos. Los jaguares eran considerados señores del inframundo y guardianes de la lluvia, mientras que las serpientes y otros símbolos se asociaban con el agua, la muerte y el renacimiento. En algunas vasijas se conservó copal —resina que se quemaba para comunicarse con las deidades y los antepasados—. Algunas vasijas se colocaban deliberadamente bajo las estalactitas para recoger las gotas del «agua sagrada de la montaña».

El arqueólogo Josué Lozada Toledo señala que los hallazgos reflejan un período complejo en Mesoamérica: los cambios climáticos provocaron una escasez de precipitaciones, confirmada por estudios de sedimentos lacustres. Los peregrinos zokes acudían a la cueva para pedir clemencia a los espíritus de la montaña y a las deidades: lluvia para los cultivos. No se trata de un simple ritual, sino de una respuesta práctica a una crisis ecológica, cuando las personas buscaban una conexión con las fuerzas de la naturaleza a través de símbolos y acciones.

La comunidad ahora aspira a convertirse oficialmente en copartícipe de la protección del monumento ante el INAH. Este enfoque muestra cómo los habitantes locales continúan la tradición de cuidar el patrimonio, iniciada ya en la antigüedad. La cueva sigue siendo un testimonio vivo de cómo los símbolos y los rituales ayudaban a las personas a mantener la esperanza y la unidad ante la incertidumbre.

Descubrimientos como este recuerdan que incluso en los tiempos más áridos el ser humano buscaba maneras de pactar con el mundo, valiéndose de imágenes de animales y lugares sagrados. Hoy, cuando el clima vuelve a cambiar, estos artefactos ofrecen una mirada a las antiguas estrategias de adaptación no como supersticiones, sino como una experiencia cultural de interacción con el medio ambiente.

El cuidado de estos lugares comienza con el respeto hacia quienes los han protegido durante siglos.

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Fuentes

  • Hallan 13 depósitos con 180 piezas arqueológicas de antiguos rituales zoques en Chiapas

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