En la llanura aluvial del río Amarillo, donde el río ha transportado limo durante siglos y formado tierras vulnerables, las plantaciones de álamos de diferentes edades actúan como laboratorios vivientes. Un nuevo estudio de científicos chinos revela que el sotobosque aquí no solo sobrevive, sino que cambia según sus propias reglas, dependiendo del tiempo transcurrido desde la plantación de los árboles.
Científicos de la Universidad de Liaocheng y otros institutos examinaron plantaciones de 10, 30, 40 y 50 años en la granja forestal de Jiucheng, en el condado de Gaotang, provincia de Shandong, así como un área de control de pradera. En total, se registraron 21 especies de plantas herbáceas de 9 familias en los cuadrantes. Los dominantes fueron el rabo de zorro verde, el carrizo común y el mirasol de Canadá.
La mayor riqueza de especies, 12 especies, se encontró en la pradera de control. En las plantaciones, los índices de diversidad de Shannon-Wiener y Simpson primero aumentaron y luego disminuyeron con el aumento de la edad de las plantaciones. El índice de Pielou alcanzó su máximo en plantaciones de 10 años, y el de Margalef en plantaciones de 30 años. Esto indica que las plantaciones jóvenes y de mediana edad crean condiciones más favorables para las hierbas que las viejas.
El suelo también cambió notablemente. Con la edad de las plantaciones, la densidad aparente y el contenido de fósforo total disminuyeron, mientras que la humedad, la porosidad, el carbono orgánico, el potasio disponible y el nitrógeno total aumentaron. En las plantaciones de 50 años, el suelo se volvió más suelto y rico en materia orgánica, pero el denso dosel y la alta densidad de árboles limitaban la luz y el espacio para las hierbas.
Los factores clave que determinan la diversidad del sotobosque resultaron ser la densidad del dosel, la densidad del rodal, la humedad del suelo y el contenido de carbono orgánico. Los análisis de correlación y regresión múltiple confirmaron su papel principal: el exceso de sombra y la densidad de los árboles suprimen las hierbas, mientras que la humedad y la materia orgánica suficientes las sustentan.
La llanura aluvial del río Amarillo es una región con una ecología vulnerable, donde la erosión, la salinización y el agotamiento del suelo van de la mano con las plantaciones de bosques protectores. Los álamos son valorados aquí por su rápido crecimiento y resistencia, pero el estudio recuerda que sin tener en cuenta la edad y la estructura de las plantaciones, se puede perder parte de la diversidad vegetal que ayuda a retener el suelo y el agua.
Los resultados del estudio proporcionan pautas prácticas para los silvicultores: regular la densidad de las plantaciones y monitorear los indicadores del suelo para garantizar que el sotobosque permanezca rico en todas las etapas de crecimiento de las plantaciones.



