A principios de septiembre, en Wuhan, dentro de un centro especializado, concluyó un episodio inusual: por primera vez en veinte años se trató aquí a una garza de Hainan, un ave cuya población en la naturaleza es incluso menor que la de los pandas gigantes.
El 3 de septiembre, el personal del Centro de Rescate y Estudio de Animales Salvajes de Hubei preparaba agua fresca y alimento para su paciente. El ave, encontrada el 20 de agosto en el condado de Chongyang, estaba debilitada y no podía volar. Un granjero local entregó el hallazgo a la administración forestal, desde donde fue trasladada urgentemente al centro.
La garza de Hainan es endémica de China. Anida principalmente en Hainan, y en otras provincias se la encuentra como ave estival o de paso. Según estimaciones de especialistas, el número de adultos en la naturaleza es menor que el de los pandas, y la especie figura en la lista de las treinta aves más vulnerables del planeta. Está clasificada en la primera categoría de protección nacional.
En el examen no se hallaron lesiones externas, pero se detectaron ligeras alteraciones digestivas. Los veterinarios diseñaron una dieta suave y, para reducir el estrés, instalaron en el recinto una carpa que imita un rincón apartado de la naturaleza. El ave, al parecer, es joven y probablemente se separó de la bandada durante la migración.
Dos semanas después, el estado de la garza mejoró notablemente: se alimenta activamente y sus parámetros fisiológicos se han estabilizado. Los especialistas continúan observando su capacidad para volar y obtener alimento por sí misma. Una vez completamente recuperada, se planea liberarla en un lugar adecuado.

El caso demuestra cómo incluso el hallazgo de un solo ejemplar de una especie rara requiere un trabajo coordinado de personas e infraestructura. Tales esfuerzos ayudan a preservar la diversidad genética, de la que depende la estabilidad de ecosistemas enteros.



