Nacen en Kazajistán dos potros de caballo de Przewalski, los primeros en dos siglos en estado salvaje

Editado por: Svitlana Velhush

A finales de agosto de 2026, en las estepas del centro de Kazajistán, nacieron dos potros de caballo de Przewalski, un acontecimiento que las estepas locales no habían presenciado en más de doscientos años. Ambos machos nacieron en el recinto del centro de reintroducción Alibi, en la reserva de Altyn-Dala: el primero, el 22 de agosto, de la yegua de siete años Tessa; el segundo, el 31 de agosto, de la yegua Umbra. Su padre común, el semental Zorro, lamentablemente ya no llegó a presenciar este momento.

El caballo de Przewalski, o kertag en kazajo (kertagy) (Equus ferus przewalskii), es el único pariente salvaje que sobrevive del caballo doméstico. En el pasado, habitaba vastas extensiones esteparias desde Rusia hasta Mongolia y el norte de China, desempeñando el papel de un verdadero ingeniero del ecosistema: al alimentarse de la vegetación seca, reducía el riesgo de incendios, con sus cascos removía el suelo y dispersaba semillas. A mediados del siglo XIX, la población desapareció en Kazajistán debido a la colonización, la roturación de tierras, la caza y el cruce con caballos domésticos.

Hoy en día, la especie, que hasta hace poco se consideraba oficialmente extinta en estado salvaje, está clasificada como en peligro de extinción según la UICN. Su renacimiento ha sido posible gracias a los zoológicos de Europa: en los últimos tres años, se han trasladado a Kazajistán 22 ejemplares procedentes del Zoológico de Praga y del Tierpark Berlin. El objetivo es alcanzar los cuarenta individuos para formar una población autosuficiente.

El nacimiento de los potros en las condiciones de la reserva de Altyn-Dala, donde también se están recuperando con éxito las poblaciones de saigas y kulanes, se ha convertido en una prueba crucial de la adaptación de los animales al clima y al territorio locales. Según Alyona Krivosheeva, directora de conservación de la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad de Kazajistán, esto es un testimonio directo del éxito de la reintroducción. Ahora, los especialistas se enfrentan a un nuevo reto: supervisar el crecimiento y desarrollo de la primera generación nacida ya en suelo kazajo.

Este caso nos recuerda cuán estrechamente entrelazados están el destino de las especies y las decisiones humanas: desde la aniquilación hasta el retorno deliberado. La estepa, antaño desierta, recupera gradualmente a sus antiguos habitantes, cuya actividad mantiene el equilibrio de todo el ecosistema.

El éxito del proyecto demuestra que, incluso tras un largo paréntesis, la naturaleza es capaz de recuperarse si el ser humano pasa de la explotación al apoyo consciente.

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Fuentes

  • Two wild Przewalski’s horse foals born in Kazakhstan after 200 years

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