Los agricultores de Inglaterra reviven el antiguo arte de tejer setos vivos

Editado por: Svitlana Velhush

En las explotaciones agrícolas inglesas vuelve a cobrar vida un antiguo oficio que durante siglos ayudó a mantener el equilibrio entre la agricultura y la vida silvestre. En lugar de limitarse a podar la maleza, los agricultores vuelven a aprender a «tejer» con esmero los troncos de los arbustos, inclinándolos y estimulando así un crecimiento nuevo. Esta técnica, cuyo apogeo se produjo en los siglos XVIII y XIX, hoy se considera uno de los métodos más eficaces para preservar la biodiversidad en las tierras agrícolas.

Las subvenciones gubernamentales en Inglaterra han atraído más de dos mil quinientas solicitudes para restaurar setos. Si se aprueban todos los proyectos, será posible tejer alrededor de 1300 kilómetros de setos vivos, una distancia comparable a la que hay desde Land's End hasta el muro de Adriano y de vuelta. Cifras así demuestran hasta qué punto esta práctica se ha vuelto demandada entre quienes trabajan la tierra a diario.

Los setos maduros y bien gestionados funcionan como depósitos naturales de carbono: por hectárea pueden retener más carbono que muchas masas forestales. Además, una densa pared viva frena la escorrentía del agua de lluvia, reduce la erosión del suelo y crea refugio para miles de especies de insectos, aves y pequeños mamíferos. Los agricultores señalan que, tras el tejido, en los setos aumentan notablemente las aves y la pequeña fauna.

El proceso de tejido exige precisión y experiencia: los tallos se cortan casi por completo y luego se inclinan con cuidado hacia el suelo en un ángulo determinado. En el punto del corte se activa el crecimiento de nuevos brotes, el seto se rejuvenece y rellena los huecos. Los agricultores actuales combinan la técnica tradicional con un enfoque «de conservación», dejando más ramaje para que aniden las aves sin sacrificar por ello su función protectora para el ganado.

El interés por este oficio crece no solo gracias a las subvenciones. Los agricultores comparten su experiencia en comunidades en línea, imparten talleres y participan en campeonatos nacionales de tejido. Muchos reconocen que precisamente el trabajo con los setos se convirtió para ellos en el «punto de entrada» a prácticas de conservación más amplias, desde la plantación de nuevos árboles hasta el abandono del uso excesivo de productos químicos.

Sin un cuidado regular, incluso los setos plantados hace poco pierden rápidamente su valor: los estudios muestran que una proporción considerable de las plantaciones jóvenes desaparece debido a una poda incorrecta o a la ausencia total de gestión. Por eso los programas de subvenciones contemplan no solo la plantación, sino también el posterior tejido y rejuvenecimiento.

El renacimiento de esta antigua destreza recuerda que la protección eficaz de la naturaleza a menudo no comienza con grandes proyectos, sino con el trabajo cotidiano en la propia tierra, donde cada tallo cortado y cada nuevo brote contribuyen al equilibrio ecológico común.

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Fuentes

  • Conservation ‘gateway drug’: farmers embrace ancient craft of hedge laying

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