En un mundo donde las inversiones regresan con mayor frecuencia a mercados ya saturados, Endeavor da un paso inesperado: selecciona emprendedores de Brasil, Turquía y otros países cuyas empresas son capaces de generar nueva riqueza lejos de los centros tradicionales.
En octubre de 2026, la organización eligió a diez fundadores de cinco empresas durante un Panel de Selección Internacional. Ahora Endeavor apoya ya a 3199 emprendedores que dirigen 2139 empresas en todo el mundo. Cada selección no es solo un reconocimiento, sino una inversión en quienes prometen no solo el crecimiento de su propia firma, sino también el retorno de recursos a los ecosistemas locales.
Entre los seleccionados están la brasileña BlissHub, que con ayuda de la IA acelera la venta de seguros para pequeñas empresas, y Vetto AI, que ayuda a grandes laboratorios a mejorar los modelos de inteligencia artificial mediante datos y evaluaciones de calidad. En Turquía, Hilbert construye un sistema unificado de crecimiento para empresas de consumo, sustituyendo herramientas dispersas por una IA integral. La estadounidense Linq permite que los agentes de IA mantengan conversaciones naturales con los clientes por SMS, mientras que la malasia Patsnap hace accesibles los datos de patentes para la due diligence y el I+D.
Detrás de cada proyecto hay una economía concreta: las patentes como activo, los datos como nuevo capital, la IA como palanca de escala. Endeavor no busca simplemente innovaciones, sino emprendedores con un potencial demostrado de crecimiento múltiple y disposición a compartir su experiencia. Este enfoque crea un efecto multiplicador: un fundador exitoso arrastra consigo a los siguientes.
El incentivo oculto del programa no es solo el dinero, sino también el acceso a redes globales y al capital. Los emprendedores de mercados emergentes obtienen la oportunidad de atraer inversiones que, de otro modo, habrían ido a Silicon Valley o a Europa. Al mismo tiempo, se comprometen a invertir en los ecosistemas locales, cambiando las actitudes culturales: el riesgo deja de ser una aventura individual y se convierte en una estrategia colectiva.
Como el agua que fluye por nuevos cauces, el capital canalizado a través de estos programas riega un suelo donde antes no había infraestructura. Empresas como Hilbert o Vetto AI demuestran que el valor se crea no solo en los centros, sino también allí donde los datos y el talento ya existen, pero no están estructurados.
En definitiva, Endeavor recuerda que la verdadera riqueza no nace de la concentración de recursos, sino de su redistribución inteligente y de la confianza en quienes están dispuestos a seguir construyendo.


