Los grandes actores del mercado de derivados acaban de destinar $2.5 mil millones a la creencia de que Bitcoin alcanzará los $72,000 para el 31 de julio. La operación coincide con la reunión de la Fed del 29 de julio, y no es una coincidencia.
En la bolsa Deribit se compraron 20,000 contratos de opciones call con un precio de ejercicio de $70,000 y simultáneamente se vendieron la misma cantidad con un precio de ejercicio de $72,000. Esto creó una estrategia clásica de bull spread: el pago máximo está limitado, pero el riesgo es menor que al comprar opciones simples. El volumen de $2.5 mil millones ya no es ruido minorista, sino posicionamiento institucional.
Bitcoin se cotiza actualmente alrededor de $65,000 después de un rebote desde $58,000. Los participantes del mercado, al parecer, esperan que la decisión de la Fed sobre las tasas sea un catalizador para un mayor crecimiento. Los futuros de fondos federales ahora apenas dejan posibilidades de una reducción de tasas; la probabilidad de mantener el rango de 3.5-3.75% se estima en 75-80%.
La geopolítica añade nerviosismo: la escalada entre EE.UU. e Irán ha vuelto a disparar los precios del petróleo, y los datos de inflación de junio ya parecen desactualizados. Sin embargo, los grandes traders prefieren ignorar este ruido y mantener una apuesta por un crecimiento moderado de las criptomonedas.
Volúmenes de opciones como estos rara vez aparecen sin un capital significativo y un cálculo preciso. Reflejan no solo esperanza, sino la disposición a pagar por un escenario específico. Para el inversor común, es una señal: el mercado espera que las noticias macroeconómicas en las próximas dos semanas sean más bien favorables para los activos de riesgo.
Al final, $2.5 mil millones no es solo una cifra. Es una apuesta colectiva a que Bitcoin podrá aprovechar la ventana entre el rebote actual y la decisión de la Fed. Y si el spread funciona, el pago estará limitado a $72,000, pero el propio hecho de tal posición ya cambia la percepción de las próximas semanas.

