Bitcoin cotiza alrededor de 77 mil dólares, a solo unos miles del nivel que los analistas de CryptoQuant consideran el inicio oficial de un nuevo mercado alcista. Sin embargo, los grandes tenedores ya están tomando ganancias activamente, mientras que la demanda de los fondos estadounidenses sigue siendo débil. Esta situación plantea a los inversores una pregunta: ¿vale la pena perseguir el crecimiento cuando las «ballenas» ya están saliendo?
Según CryptoQuant, para confirmar el mercado alcista, bitcoin necesita cerrar la semana por encima de la marca de 81 700 dólares, el precio medio de los últimos 365 días. En septiembre, el precio ya se acercó a esta zona, pero los vendedores lo devolvieron rápidamente. La resistencia más cercana se encuentra entre 77 100 y 80 200 dólares, donde los tenedores a largo plazo han liquidado este año hasta 539 mil monedas.
El indicador Exchange Whale Ratio alcanzó 0,93, un nivel que la firma interpreta como una señal de alarma. Refleja la proporción de ingresos a los exchanges procedentes de las carteras más grandes. Cuando tales volúmenes salen a la venta, la presión sobre el precio se intensifica, sobre todo si la demanda institucional de Estados Unidos no compensa la salida.
Curiosamente, los traders minoristas se comportan de manera diferente: el índice de miedo y codicia se encuentra en la zona de codicia, en un nivel de 66, y la relación entre compras y ventas muestra la disposición a pagar por el apalancamiento. Esta disposición de fuerzas recuerda al cuadro clásico en el que los grandes jugadores liquidan activos mientras los pequeños siguen comprando por emoción.
El soporte se sitúa cerca de 70 mil dólares y en el rango de 62–65 mil. Precisamente allí se acumularon este año alrededor de 476 mil monedas. Si el precio retrocede, estos niveles podrían convertirse en un punto de entrada para quienes están dispuestos a esperar una señal más firme.
Para el inversor común, la situación se reduce a una elección simple: o arriesgarse en la volatilidad con la esperanza de una ruptura, o esperar la confirmación de la tendencia. La historia muestra que los ascensos bruscos sin una demanda sostenida a menudo terminan en retrocesos, y que la paciencia en tales ciclos suele resultar más ventajosa que la prisa.
En definitiva, bitcoin permanece en una zona de incertidumbre, donde el comportamiento de las ballenas y las instituciones determina si el crecimiento actual se convertirá en el inicio de un nuevo ciclo o simplemente en otro intento más.

