La conciencia más allá de la biología terrestre: filósofos proponen el principio copernicano

Editado por: Alex Khohlov

En un artículo de 2026, el profesor Eric Schwitzgebel de la Universidad de California en Riverside y el investigador Jeremy Pober de la Universidad de Lisboa sostienen que la conciencia puede manifestarse en diversos soportes físicos, más allá de la bioquímica del carbono terrestre. Los autores introducen el concepto de «flexibilidad del sustrato» basándose en estimaciones astrobiológicas: el universo podría albergar cerca de mil especies con comportamientos complejos, y el número de planetas potencialmente habitables alcanzaría el trillón.

Este planteamiento desafía directamente al naturalismo biológico, según el cual la conciencia depende exclusivamente de la química específica desarrollada en la Tierra. Si las funciones de seres complejos —como la comunicación, el propósito o la cooperación— pueden darse en sistemas de silicio, azufre u otros elementos, no existiría una razón fundamental para limitar la experiencia interna a los vertebrados, cefalópodos y ciertos insectos terrestres. Los investigadores denominan a esto el «principio copernicano de la conciencia»: la Tierra no ocupa un lugar privilegiado ni en el cosmos ni en el mapa de posibles portadores de experiencia.

La metodología del estudio es estrictamente filosófica y probabilística. Al carecer de datos experimentales, neuroimágenes o pruebas de conducta, las conclusiones parten de la premisa de que la evolución en otros entornos —como las nubes de ácido sulfúrico de Venus— derivaría muy probablemente en bases químicas distintas para la vida. La objeción más contundente es que la complejidad conductual no garantiza por sí misma una conciencia fenomenológica, puesto que la equivalencia funcional no es idéntica a la posesión de una experiencia subjetiva. Los propios autores advierten que los procesadores informáticos actuales no se consideran portadores de conciencia por defecto, a menos que existan motivos concretos para pensar lo contrario.

La idea se ilustra con nitidez mediante una analogía con los dispositivos de cálculo: una misma operación lógica puede ejecutarse en válvulas de vacío, transistores o elementos cuánticos, donde el soporte físico varía pero el resultado permanece. Del mismo modo, si la conducta compleja y la causalidad interna pueden surgir en un sustrato no biológico, la vinculación exclusiva de la conciencia con el tejido orgánico terrestre perdería su carácter universal.

El trabajo no pretende que la inteligencia artificial actual sea consciente, ni propone criterios empíricos para su detección. Simplemente elimina la prohibición a priori sobre los soportes no biológicos, ampliando así el campo de investigación, desde las futuras misiones a exoplanetas hasta el análisis filosófico de los sistemas de silicio.

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Fuentes

  • Consciousness is Not Exclusive to Earth's Biology

  • Jeremy Pober – Lancog - CFUL - Universidade de Lisboa

  • Recent Ph.D.s and Placement Record | Department of Philosophy

  • New Paper in Draft: Substrate Flexibility and the Copernican Principle of Consciousness

  • Consciousness likely not unique to earthlings, paper says | UCR News

  • Substrate Flexibility and the Copernican Principle of Consciousness

  • The Copernican Argument for Alien Consciousness; The Mimicry Argument Against Robot Consciousness

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