El corazón se gobierna a sí mismo: la red nerviosa intracardíaca desafía las ideas sobre el control central de los ritmos

Editado por: Alex Khohlov

El corazón del pez cebra guarda su propio «cerebro»: un sistema de neuronas que no es en absoluto simple. Los investigadores han descubierto aquí una diversidad de células nerviosas, incluidas neuronas que se comportan como generadores centrales de patrones (GCP), esas mismas estructuras del sistema nervioso central que gobiernan los movimientos rítmicos: caminar, masticar, tragar.

Un grupo de científicos del Instituto Karolinska (Suecia) y de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) aplicó técnicas avanzadas: tinción inmunohistoquímica, secuenciación de ARN de células individuales y análisis de las propiedades eléctricas de las neuronas, y de este modo elaboró el primer mapa detallado del sistema nervioso del corazón en los niveles molecular, celular y funcional.

Konstantinos Ampatzis, que dirigió la investigación en el Instituto Karolinska, subrayó que esta red intracardíaca desempeña un papel crítico no solo en las contracciones del corazón, sino en la gestión activa de su ritmo, de manera similar a como el cerebro controla los movimientos rítmicos del cuerpo. Este descubrimiento puso en entredicho la comprensión clásica de quién manda en realidad en los latidos del corazón.

La historia se remonta muy atrás. Ya en el siglo XIX los fisiólogos descubrieron ganglios nerviosos en los corazones de las ranas y durante mucho tiempo los consideraron simples marcapasos, incapaces de nada más. Durante siglo y medio pareció que todo lo gobernaba el sistema nervioso central a través de las divisiones simpática y parasimpática. Pero los nuevos datos invierten esta jerarquía: el centro ciertamente influye, pero la red local de células nerviosas en el propio corazón toma decisiones críticas directamente sobre el terreno, procesando la información de forma independiente.

Los resultados se publicaron en la revista Nature Communications (diciembre de 2024). La investigación revela que en los vertebrados el corazón posee una arquitectura nerviosa mucho más desarrollada de lo que se creía antes: un marcapasos complejo y un regulador inteligente que integra las señales de la periferia y del centro antes de determinar cómo contraerse.

Esto plantea una pregunta fundamental sobre cómo se procesa la información en el cuerpo. Si una estructura periférica, separada de la médula espinal y del cerebro, es capaz de una regulación tan compleja, entonces las teorías contemporáneas de la conciencia —las que se apoyan en la difusión global solo en la corteza cerebral o en la información integrada solo allí— exigen una revisión seria. ¿Puede ser que la mente esté distribuida y no centralizada?

A la luz del «procesamiento predictivo» (predictive processing), el modelo en el que el cerebro predice constantemente las señales de los órganos internos y corrige las predicciones a partir de los errores, el hallazgo resulta aún más intrigante.

Resulta que el propio corazón puede generar y corregir esas predicciones localmente, creando su propio circuito de retroalimentación.

Imagínese una ciudad con una buena arquitectura: la oficina central fija la estrategia general y el presupuesto, pero cada distrito tiene su propio centro de control. Es allí donde los controladores locales deciden cuándo encender el semáforo para dar paso al tráfico actual, o cómo redirigir los coches en caso de accidente. Este es precisamente el modelo de la red nerviosa intracardíaca.

Un matiz importante: la investigación se realizó en el modelo del pez cebra, que, aunque guarda similitudes con la función cardíaca de los mamíferos, no es idéntico al corazón humano. La transferencia directa de los resultados a las personas requiere trabajos adicionales.

Sin embargo, si los conjuntos neuronales locales poseen realmente tal grado de autonomía y actividad, esto abrirá nuevos horizontes en la medicina clínica. El tratamiento de las arritmias podría reorientarse hacia una terapia dirigida a la red intracardíaca, y no solo a la supresión de las señales centrales.

Pero lo principal es una pregunta para la filosofía y la neurociencia: ¿dónde está la frontera entre el «yo» y el cuerpo? Si la periferia es capaz de pensar, tomar decisiones y regularse de forma independiente, ¿qué es entonces la conciencia y dónde se ubica?

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Fuentes

  • دراسة .. قلب الإنسان يمتلك "دماغًا صغيرًا" يتحكم في نبضاته

  • Decoding the molecular, cellular, and functional heterogeneity of zebrafish intracardiac nervous system

  • Электрические опыты над животными и растениями

  • Ученые нашли в сердце 'мини-мозг': открытие может стать прорывом в лечении аритмии

  • Как лягушка стала объектом опытов

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