Se ha filtrado un borrador de acuerdo marco de 14 puntos entre Estados Unidos e Irán que podría alterar drásticamente el equilibrio de poder en Oriente Medio. Según los datos que han trascendido a la prensa, Teherán se compromete a no desarrollar nunca un arsenal nuclear y a reanudar de inmediato la navegación en el estrecho de Ormuz. A cambio, Washington y sus socios regionales están dispuestos a conceder a Irán un paquete masivo de preferencias económicas, incluyendo la creación de un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares y la eliminación total de las sanciones.
Concesiones nucleares y apertura del estrecho
El documento, al que han tenido acceso los periodistas, detalla minuciosamente las condiciones del posible pacto. El texto indica explícitamente que Teherán dará un paso sin precedentes al satisfacer la demanda clave de Washington: Irán «confirma que nunca fabricará armas nucleares».
Además de la cuestión nuclear, Irán asume el compromiso de proceder de inmediato a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía por la que transita una parte considerable del suministro mundial de petróleo.
Garantías económicas: 300.000 millones y fin de las sanciones
En contrapartida por estas concesiones geopolíticas, Estados Unidos y sus socios regionales asumen compromisos financieros de gran envergadura. Durante años, Irán ha reclamado el pago de reparaciones y fondos para la reconstrucción, estableciendo esto como condición indispensable para acceder a cualquier acuerdo de paz.
Según el borrador del acuerdo, la parte estadounidense y sus aliados se comprometen a:
- Garantizar una financiación de al menos 300.000 millones de dólares (unos 258.500 millones de euros) para la ejecución del «plan de reconstrucción y desarrollo económico de Irán».
- Derogar «todo tipo de sanciones» contra la República Islámica.
- Iniciar el descongelamiento progresivo de los fondos y activos iraníes a medida que avance el proceso de negociación.
- Otorgar exenciones ministeriales por parte del Departamento del Tesoro de EE. UU. para la exportación de crudo iraní y la prestación de todos los servicios relacionados.
No obstante, el documento de 14 puntos filtrado a los medios no especifica de qué fuentes exactas provendrán los fondos para este ambicioso programa de reconstrucción de 300.000 millones de dólares.
La postura de Washington: «Ni un centavo de EE. UU.»
A pesar de las impresionantes cifras que figuran en el borrador, el liderazgo estadounidense se ha apresurado a mitigar los riesgos políticos internos y a tranquilizar a los contribuyentes. Al responder el viernes a las preguntas de los periodistas sobre si Estados Unidos financiaría directamente dicho fondo, el presidente estadounidense afirmó categóricamente que «ni un centavo» del dinero americano irá a parar a Teherán.
Al mismo tiempo, el jefe de la Casa Blanca añadió que no puede ni tiene intención de prohibir a otras naciones invertir en Irán si así lo desean. De este modo, todo apunta a que la carga de la recuperación financiera de Irán recaerá sobre sus vecinos, socios regionales e inversores internacionales, y no sobre el presupuesto estadounidense.




