En el Parque Nacional de Taijiang, en el sur de Taiwán, se ha encontrado una solución simple pero sorprendentemente eficaz para proteger a los cangrejos terrestres migratorios. Se han instalado pequeños puentes de bambú en su camino hacia el mar, y algunos tramos de carretera se cierran temporalmente a los automóviles durante la temporada de reproducción.
Cada año, de julio a septiembre, las hembras de cangrejo terrestre de manglar abandonan los bosques costeros y se dirigen al mar para liberar sus huevos en el agua. Sin embargo, la ruta natural de los animales se cruza con carreteras, por lo que antes muchos cangrejos morían bajo las ruedas sin llegar a la orilla.
Para hacer la travesía más segura, el personal del parque y los voluntarios comenzaron a construir pequeños puentes de bambú sobre los tramos peligrosos. Estas estructuras ayudan a los cangrejos a superar los obstáculos y los dirigen hacia el mar. En los días más importantes de la migración, se restringe el tráfico en algunas carreteras, y los voluntarios patrullan la zona, vigilan las rutas de los animales y, si es necesario, les ayudan a cruzar al otro lado.
Los resultados han sido impresionantes. Si antes, durante las observaciones anuales, se registraban poco más de cinco mil cangrejos, en 2025 su número superó los diez mil. Al mismo tiempo, ha disminuido notablemente el número de animales que mueren en las carreteras. La dirección del parque nacional atribuye la recuperación de la población precisamente a los cierres temporales del tráfico, al trabajo de los voluntarios y a los pasos de bambú.
La protección de los cangrejos es importante no solo por los animales en sí. Los cangrejos terrestres de manglar desempeñan un papel importante en la vida de los bosques costeros: procesan restos orgánicos y devuelven nutrientes al suelo. Gracias a esto, la vegetación se vuelve más densa y todo el ecosistema costero, más resistente. Como señala el director del parque, Chen Junshan, al proteger a los cangrejos, las personas ayudan simultáneamente a conservar todo el cinturón de bosque costero.
El Parque Nacional de Taijiang es conocido por sus manglares, sus zonas pantanosas y su rica diversidad de fauna costera. Aquí también se protegen los raros ibis de cara negra, aves cuya población estuvo una vez al borde de la extinción, pero que gradualmente comenzó a recuperarse.
La historia de los cangrejos de Taiwán demuestra que para lograr cambios significativos no siempre se necesitan tecnologías complejas y grandes presupuestos. A veces, basta con unos pocos puentes de bambú, una carretera temporalmente cerrada y personas dispuestas a ayudar a los pequeños viajeros a llegar sanos y salvos al mar.



