Saudi Aramco ha informado de un incremento del 25% en su beneficio neto durante el primer trimestre de este año, atribuyendo este resultado al desvío de parte de sus exportaciones para evitar el estrecho de Ormuz.
La compañía explicó que esta decisión responde a la necesidad de mitigar los riesgos derivados de las tensiones en la región del golfo Pérsico. Según el informe de resultados, el volumen de suministros redirigidos alcanzó aproximadamente los 1,2 millones de barriles diarios, lo que garantizó la estabilidad de los envíos hacia Asia y Europa.
El motivo principal de esta medida fue la preocupación ante posibles incidentes en Ormuz, punto por el que transita hasta el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo. La dirección de Aramco destacó que las rutas alternativas, que incluyen oleoductos a través de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, aportaron flexibilidad logística sin incrementar significativamente los costes.
Los analistas señalan que este movimiento refleja una estrategia a largo plazo para diversificar la logística, especialmente ante la inestabilidad en Yemen e Irán. Como ejemplo concreto, parte de los suministros destinados a la India y China se trasladaron a la ruta del mar Rojo, lo que permitió reducir el tiempo de entrega entre 3 y 5 días.
Este cambio pone de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro energético globales y la imperativa necesidad de adaptarse constantemente a los riesgos geopolíticos.



