Una nueva estrella ha llegado al acuario japonés Oga Aquarium GAO, en la prefectura de Akita. Se trata de Momota, un osezno polar de ocho meses, quien se ha convertido en protagonista de memes y videos virales por su entrañable e inexplicable afición a los conos de tráfico.
El personal del acuario no tardó en descubrir el punto débil del cachorro y ahora le trae conos de diferentes colores a propósito. Lo que sigue es pura improvisación: Momota se coloca los conos en la cabeza —incluso llegó a usar cuatro a la vez, marcando un récord— y pasea con elegancia por su recinto, apenas viendo nada a su alrededor. A veces nada con un cono como si fuera un flotador, otras lo mordisquea como un chupete, o se lleva una pila entera a su guarida, quizás para su colección personal. Los visitantes, pegados al cristal, ríen a carcajadas, mientras estos torpes 'desfiles de conos' se viralizan en redes sociales, acumulando miles de 'me gusta' y reproducciones.
Sin embargo, este espectáculo tiene un crítico muy estricto. La madre del osezno, llamada Momo, no aprueba las diversiones de su hijo: cada vez que Momota se "disfraza" con un cono, ella se lo quita pacientemente de la cabeza. Internet se ha enamorado al instante de este dúo familiar. «Todos los niños son iguales, tanto los humanos como los osos. Y las madres, aún más», bromean los usuarios al ver cómo la osa madre, por centésima vez, libra a su hijo de un juguete que, aunque adorado por él, ella considera inútil.
El secreto de este cariño popular es simple: en el osezno con el cono en la cabeza, todos se reconocen a sí mismos, a ese niño que encontró la felicidad absoluta en el objeto más inesperado. No hay guion ni adiestramiento de por medio, solo la alegría pura y sincera del pequeño y la paciencia infinita de su madre. Precisamente, son momentos como estos los que convierten a los animales en estrellas de memes: Momota ya se ha unido a la lista de gatos y pandas legendarios que, en su momento, arrasaron en internet.
Si tienes un mal día, recuerda a Momota: ponte un cono en la cabeza mentalmente y sigue adelante. Y si tu madre te lo quita, póntelo de nuevo. Porque es la perseverancia lo que te convierte en una estrella.

