A veces la tecnología va demasiado lejos. Y otras veces, demasiado divertida.
Un robot camarero, que se suponía que debía repartir los pedidos con calma, de repente decidió que el trabajo normal era demasiado aburrido. En lugar de entregar la comida con precisión, empezó a hacer movimientos de baile y claramente se interesó más por su propio espectáculo que por atender a los clientes.
Desde fuera, parecía que en su sistema se habían mezclado las órdenes «entregar el pedido» y «animar la fiesta».
Los clientes probablemente esperaban la comida, pero recibieron un pequeño concierto gratuito. Y hay que admitir que el robot se tomó el asunto con total dedicación: si es servicio, no solo con una sonrisa, sino directamente con coreografía.
Esta historia nos recordó una vez más que el futuro ya ha llegado, solo que resultó ser un poco más extraño de lo que esperábamos. Pensábamos que los robots ejecutarían las órdenes a la perfección, pero parece que ellos también quieren expresarse.
Así que ahora la fórmula del buen servicio se ve más o menos así:
su pedido está en camino… si el camarero no se ha vuelto a lanzar a un número de baile. 😄



