La vida sabe hacer más: los calamares revelan un milagro molecular del océano

Autor: Inna Horoshkina One

Investigadores de MBARI graban un encuentro fortuito con un raro calamar de aletas grandes de las profundidades marinas

El calamar se desliza en el agua y, dentro de sus células, ocurre una transformación invisible: los mensajes genéticos reciben miles de correcciones, de las cuales nacen nuevas variantes de proteínas. El océano vuelve a revelar la belleza de la vida, esta vez a nivel molecular.

En un estudio publicado el 15 de octubre de 2026 en la revista Cell, los científicos mostraron hasta qué punto los calamares utilizan la edición del ARN y cómo estos cambios influyen en el funcionamiento de las proteínas.

El objeto del estudio fue el calamar atlántico Doryteuthis pealeii. En sus proteínas, el equipo confirmó 7 997 sitios de recodificación, que afectan a 2 091 proteína. Detrás de las cifras exactas hay una asombrosa capacidad del sistema vivo para crear diversidad a partir de una única base genética.

Una instrucción genética con espacio para posibilidades

Para comprender el descubrimiento, imaginemos una célula en pleno trabajo.

El ADN almacena la información genética. A partir de determinados tramos suyos se crean moléculas de ARN: mensajes de trabajo según los cuales la célula ensambla las proteínas. Y las proteínas cumplen múltiples tareas: aceleran reacciones químicas, transmiten señales, sostienen las estructuras celulares.

Enzimas especiales pueden modificar elementos individuales del ARN. A veces, esa corrección conduce a la sustitución de un bloque de construcción de la futura proteína: un aminoácido.

La secuencia original del ADN se conserva, y la proteína resultante puede poseer otras propiedades.

Esta edición también se da en otros animales. Sin embargo, los calamares, los pulpos y las sepias la utilizan a una escala extraordinariamente grande. El nuevo trabajo está dedicado a lo que ocurre después de la edición: qué cambios se plasman realmente en las proteínas.

Miles de correcciones que se convierten en acción

Los investigadores combinaron el análisis de proteínas con experimentos bioquímicos y celulares.

Resultó que la recodificación puede cambiar la estabilidad de la proteína, su actividad y su ubicación dentro de la célula. También puede influir en la interacción de las proteínas entre sí.

Es un paso esencial: detectar un cambio en el ARN aún no basta para comprender sus consecuencias. Aquí los científicos rastrearon cómo las correcciones moleculares se reflejan en las propiedades de los componentes celulares.

Imaginemos una frase musical: a veces el cambio de una sola nota pasa casi inadvertido, y a veces transforma el carácter de todo el acorde. A nivel molecular, las consecuencias también dependen de dónde se produjo exactamente la sustitución y de qué función cumple la proteína.

Lo que todavía sigue siendo un misterio

El trabajo lo realizaron investigadores de la Universidad de California en San Francisco junto con el laboratorio de Joshua Rosenthal en el Laboratorio de Biología Marina — MBL. El primer autor es Jack Moen, y el autor para correspondencia es Danielle Suoni.

El equipo mostró las consecuencias funcionales de numerosos cambios. La siguiente tarea es averiguar cómo se manifiesta esta flexibilidad en la vida del animal entero.

Del estudio no puede concluirse que el calamar elija conscientemente las correcciones moleculares ni que sea capaz de modificarse a voluntad. Revela mecanismos biológicos cuyo significado aún está por estudiar en toda su plenitud.

Un océano de posibilidades dentro de una sola forma

Notamos el movimiento del calamar, su silueta, el cambio de color. El estudio permite ver otro nivel de diversidad: dentro de las células.

Una sola base genética admite múltiples variantes de ejecución. Sus propiedades cobran significado en la interacción con otras moléculas y con todo el sistema celular.

Aquí la ciencia nos deja un hermoso motivo de reflexión: una forma de vida conocida puede albergar muchas más posibilidades de las que nuestra mirada es capaz de distinguir.

Cada forma tiene su propia experiencia de existir, su propia manera de interactuar con el mundo. Al conocerlas, ampliamos también nuestra propia percepción de la vida.

Hoy el océano ha entreabierto otra faceta de su belleza: en el movimiento acompasado del calamar continúa una invisible creación molecular: miles de interacciones gracias a las cuales vive, siente y se desplaza.

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