En los bosques peruanos, tras casi un siglo, descubren una nueva especie de planta

Editado por: An goldy

En los bosques montanos del centro de Perú, donde la niebla se extiende sobre las copas a una altitud de mil quinientos metros, los científicos han descubierto algo que no se veía en el país desde hacía más de nueve décadas. Un pequeño árbol con hojas ásperas e inflorescencias globulares resultó ser una especie nueva para la ciencia del género Neea — Neea myrciifolia de la familia Nyctaginaceae. El descubrimiento, publicado en Kew Bulletin, se convirtió en la primera descripción de un nuevo representante de este género en Perú desde los años 1930.

La planta fue encontrada dentro de tres áreas protegidas: el Bosque de Protección San Matías–San Carlos, el Parque Nacional Yanachaga–Chemillén y la Reserva Yanesha. La expedición, en la que participaron especialistas de Brasil y Perú, trabajó en la provincia de Oxapampa, región de Pasco. La altura del arbolito varía de uno a cinco metros, las hojas están dispuestas de manera opuesta y cubiertas de una superficie verrugosa, y las flores se agrupan en densas inflorescencias globulares de forma tubular. El área de distribución de la especie se limita a la selva central del Perú, en altitudes de 376 a 1500 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en un endemismo de alto valor para la conservación.

La investigación fue dirigida por Daniel da Silva y Francisco Farroñay, del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía, a quienes se unieron colegas del Jardín Botánico de Río de Janeiro, del Herbario Selva Central–Oxapampa y de la Universidad Federal de Paraíba. El Ministerio del Ambiente del Perú subrayó que el hallazgo confirma que incluso en áreas de bosques protegidos que a primera vista parecen bien estudiadas siguen ocultándose especies desconocidas para la ciencia. Al parecer, tales zonas sirven como una especie de «archivos vivos», donde la evolución ha conservado formas que no llegaron a los herbarios anteriores.

La importancia del descubrimiento va más allá de la simple taxonomía. Las áreas protegidas, creadas décadas atrás, vuelven a demostrar su papel en la conservación de la biodiversidad. Cuando los bosques permanecen intactos, continúan «contando» sobre sí mismos con nuevas páginas — y esto no solo se refiere a árboles raros, sino también a esos pequeños habitantes que mantienen el ciclo de nutrientes y la estabilidad de todo el sistema.

Para las comunidades locales y las generaciones futuras, tales hallazgos se convierten en un argumento a favor de una protección estricta. Cada nueva especie no es solo una línea en un catálogo, sino una fuente potencial de conocimiento sobre propiedades medicinales, resistencia a enfermedades o adaptación al cambio climático. En el caso de Neea myrciifolia, aún no hay datos sobre su uso práctico, pero el simple hecho de su presencia dentro de los límites protegidos refuerza los argumentos para preservar la integridad de los ecosistemas.

Los investigadores señalan que trabajar en bosques montanos de difícil acceso requiere tiempo y cooperación internacional. Las observaciones preliminares muestran que la especie, al parecer, tiene un área de distribución restringida y depende de condiciones específicas de humedad y suelo. Esto la hace vulnerable incluso ante una mínima intervención humana. Por lo tanto, el estatus de las áreas protegidas sigue siendo un factor clave que permite que tales plantas existan y sean descubiertas.

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Fuentes

  • Después de casi un siglo descubren una extraña especie de planta en medio de la selva

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