Los investigadores ucranianos de la estación «Akademik Vernadsky» han captado en el cielo antártico un fenómeno atmosférico poco común: las nubes nácar, que no suelen embellecer el firmamento polar con frecuencia.
El Centro Científico Nacional Antártico compartió las imágenes a través de su página de Facebook. Los científicos destacaron que se requieren condiciones muy específicas para que surjan estas nubes, lo que dota a cada avistamiento de un gran valor para el estudio de los procesos estratosféricos.
Según explicó Anzhelika Ganchuk, jefa de la 31ª expedición antártica ucraniana, la mayoría de las nubes comunes se forman en la troposfera, la capa húmeda inferior de la atmósfera. En cambio, las nubes nácar se originan a mayor altitud, en la estratosfera, entre los 15 y 30 kilómetros de altura, donde el aire es extremadamente seco.
El primer requisito es el desplazamiento de aire húmedo hacia la estratosfera. Esto sucede durante ciclones troposféricos intensos o mediante ondas de montaña, cuando una corriente de aire choca contra una cordillera, asciende, la rodea y desciende, permitiendo que la cresta de la onda alcance la estratosfera.
La segunda condición son las temperaturas extremadamente bajas, de 50 grados bajo cero o inferiores. Bajo estas circunstancias, la humedad se transforma rápidamente en cristales de hielo o minúsculas gotas subfundidas, mientras que los vientos fuertes favorecen su dispersión.
El tercer factor necesario es el sol. Sus rayos, al reflejarse en los cristales, generan un efecto óptico de iridiscencia nacarada. Para ello, el astro debe situarse apenas unos grados por debajo del horizonte, ya sea durante el amanecer o el atardecer. Durante el día, con la luz difusa, estas finas nubes apenas adquieren coloración.
Anzhelika Ganchuk señaló que las nubes nácar se han convertido en uno de sus fenómenos predilectos e incluso forman parte del emblema oficial del equipo de la expedición. Según sus palabras, no se trata solo de un ejemplo excepcional de los procesos atmosféricos, sino también de algo verdaderamente mágico a la vista.
Las observaciones realizadas en la estación «Akademik Vernadsky» permiten comprender mejor cómo se forman las nubes estratosféricas en las latitudes polares y qué factores influyen en su aparición.
Estos registros contribuyen al seguimiento de fenómenos atmosféricos inusuales en las regiones más remotas del planeta.
