El zoológico de Praga ha encontrado una forma efectiva y, al mismo tiempo, útil de ayudar a sus habitantes a superar la última ola de calor europea. Se entregaron varias toneladas de hielo a los recintos, creando verdaderos oasis frescos para los animales en medio de un abrasador día de verano.
Los más felices con el regalo helado fueron los osos polares gemelos de 16 años, Aleut y Gregor. Al encontrarse junto a una enorme pila de cubitos de hielo, inmediatamente comenzaron a rodar sobre ella, enterrarse en la fría «ventisca» y jugar. Según el personal del zoológico, el hielo no solo enfría a los osos, sino que también les sirve de entretenimiento, haciendo su vida cotidiana más variada.
La inusual acción tuvo lugar el 30 de julio, cuando se esperaba que la temperatura del aire en Praga subiera hasta unos 38 grados Celsius. Debido a los períodos de calor extremo cada vez más frecuentes, el zoológico comenzó a pedir hielo para los animales hace dos años. Inicialmente, solo se planeaba traerlo en julio y agosto, sin embargo, el clima es cada vez menos predecible, por lo que en el futuro se preparará refrigeración con antelación.
Las resbaladillas de hielo no son solo para los osos polares. En diferentes años, nutrias, elefantes y loros también recibieron hielo. Para los gorilas prepararon un peculiar helado de frutas: trozos de fruta fresca congelados dentro del hielo. Tal golosina ayuda simultáneamente a refrescarse, saciar la sed y ocupar a los animales con una tarea interesante.
Para otros habitantes, se proporcionan áreas sombreadas, recintos interiores frescos y piscinas. El personal observa atentamente el comportamiento de los animales, ya que diferentes especies toleran las altas temperaturas de manera diferente: algunas están acostumbradas a climas cálidos, mientras que otras necesitan medidas de protección adicionales.
Los símbolos de esta historia de verano fueron Aleut y Gregor, que daban volteretas con gusto en la improvisada ventisca helada. Su reacción demostró que incluso una solución simple puede mantener la salud de los animales y brindarles un placer real.
En medio de los informes sobre el calor anómalo, esta historia se convirtió en un recordatorio pequeño pero muy cálido: el cuidado a veces se parece a varias toneladas de hielo común, entregadas a tiempo a quienes más necesitan frescura.

