El 15 de septiembre apareció a orillas de un tranquilo lago en Hokkaido algo con lo que antes solo se podía soñar. Entre los árboles, como caída del cielo, se alza una enorme esfera roja y blanca de apenas tres metros de diámetro. No es una instalación ni un decorado. Es un hotel de verdad, en el que se puede pasar la noche.
Por fuera se ve exactamente como una Pokébola clásica: brillante, lustrosa, con una franja negra en el centro. Por dentro, el espacio está organizado con una sorprendente atención al confort. Casi toda la superficie la ocupa una cama redonda con un colchón creado especialmente. Tumbado en ella, a través de una gran ventana curva de acrílico se abre la vista al lago y al bosque. Parece como si de verdad estuvieras dentro de una Pokébola y miraras el mundo con los ojos de un Pokémon capturado.
Junto a la esfera principal hay un pequeño espacio con ducha y aseo. Los azulejos aquí están pintados en los tonos tranquilos de Snorlax, ese gigante perezoso que duerme casi todo el tiempo. Y por la noche se puede coger una tableta y elegir con qué Pokémon se quiere dormir. Pikachu, Eevee, Charmander, Squirtle o algún otro: al apagar la luz, la habitación se llena de una suave iluminación en los colores del personaje elegido.
Este diminuto hotel se creó para dos fechas importantes: el trigésimo aniversario de la franquicia «Pokémon» y el tercer aniversario de la aplicación Pokémon Sleep. El lugar no se eligió por casualidad: Hokkaido, con su aire puro, su silencio y su naturaleza, es perfecto para un sueño verdadero y profundo.
Reservar una habitación de la forma habitual es imposible. La noche se sortea entre quienes juegan a Pokémon Sleep. Los ganadores reciben una estancia gratuita de una noche con cena y desayuno. A los demás participantes les tocan objetos útiles para el juego. Resulta que incluso el propio hotel hay que «capturarlo» primero, igual que a un Pokémon.
El resultado es una experiencia poco común: no una simple noche en un lugar insólito, sino una verdadera inmersión en la atmósfera de un universo querido. Te acuestas dentro de una Pokébola, escuchas el silencio del bosque japonés y por un momento te conviertes en parte de un mundo en el que los Pokémon existen de verdad.

