El fuerte fenómeno de El Niño, que los meteorólogos califican de «súper», está configurando el tiempo del próximo invierno. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), los meses invernales de diciembre 2026 a febrero 2027 transcurrirán bajo su influencia.
La NOAA pronostica temperaturas más cálidas de lo habitual en buena parte de las regiones septentrionales de Estados Unidos. Esto afecta al norte de California, al noroeste de la costa del Pacífico, al Medio Oeste, al valle del Misisipi, a una parte considerable del Este y a Alaska.
Al mismo tiempo, es probable que las zonas meridionales del país, desde el suroeste hasta el sureste y a lo largo de la costa oriental, reciban más precipitaciones. Estas condiciones podrían aliviar la sequía en los estados del suroeste, en las Grandes Llanuras meridionales y en el sureste.
El director del Servicio Meteorológico Nacional, Ken Graham, señaló que un El Niño muy intenso suele desplazar la corriente en chorro hacia el sur y el este, aumentando la probabilidad de tiempo tormentoso en el sur. No obstante, los pronósticos no garantizan acontecimientos concretos, sino que solo modifican las probabilidades.
La influencia se extiende más allá: en la costa occidental ya se han observado ondas de Kelvin que elevan el nivel del mar y aumentan el riesgo de inundaciones. En el este son posibles nor'easters más activos.
¿Cómo afectará esto a otras partes del mundo y a la vida cotidiana de las personas? Los pronósticos ayudan a prepararse con antelación, pero mucho depende de factores locales.
En general, el El Niño de esta temporada promete aliviar la sequía en varias zonas, aunque el exceso de precipitaciones conlleva también sus propios riesgos, como inundaciones y deslizamientos de tierra.

