El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, declaró una respuesta de emergencia ante la ola de calor extremo que azota al país. La reunión de gestión de crisis tuvo lugar el jueves 6 de agosto, momento en que la capital, Seúl, entró en la fase de mayor amenaza por temperaturas en su historia.
El jueves, los meteorólogos pronosticaron que la temperatura en la capital alcanzaría los 39 grados Celsius, una cifra cercana al récord histórico de Seúl de 39,6 grados, establecido en agosto de 2018.
«Un calor extremo de esta magnitud, que nunca habíamos experimentado, persiste día tras día. Las condiciones que antes solo veíamos en noticias extranjeras ahora se han convertido en nuestra realidad», declaró el presidente durante una reunión de gabinete, subrayando la escala de la crisis.
Lee Jae-myung ordenó a los ministerios y a las autoridades locales movilizar todos los recursos disponibles hasta que ceda el calor. La orden incluyó reforzar la protección de la vida y la salud de los ciudadanos, especialmente los grupos vulnerables, y el cumplimiento obligatorio de los descansos para los trabajadores al aire libre durante las horas más calurosas del día. Además, el presidente encargó verificar el estado de los sistemas energéticos del país, que están bajo una mayor carga debido al uso masivo de aires acondicionados.
Las temperaturas nocturnas en la capital apenas bajaban de los 30 grados, convirtiendo las áreas residenciales en un entorno insoportable. Los residentes, desesperados, buscaron refugio en arroyos y ríos, centros comerciales abarrotados e instituciones públicas con aire acondicionado. El calor extremo obligó a la Organización Coreana de Béisbol a cancelar, por primera vez en su historia, todos los partidos profesionales durante dos días, el 5 y 6 de agosto.
En uno de los últimos partidos, un aficionado de 25 años perdió el conocimiento y otros 25 espectadores necesitaron asistencia médica de urgencia debido a golpes de calor, lo que llevó a la dirección de la liga a reconsiderar las medidas de seguridad.
Los meteorólogos atribuyen la intensidad sin precedentes del calor a una combinación de factores. Principalmente, un anticiclón persistente se ha establecido sobre la región.
Además, la influencia del tifón «Delfín», aunque no amenazaba directamente a Corea, afectó de igual manera a los sistemas de viento regionales: dependiendo de su trayectoria, la zona de alta presión podría intensificarse, elevando tanto la temperatura como la humedad del aire.
Especialmente singular es el récord de temperatura establecido en Yangsan, en el sureste del país: el 3 de agosto, el aire alcanzó los 42,5 grados Celsius, la temperatura más alta en 122 años de observaciones meteorológicas en la región. La ola de calor extremo se extiende hacia el oeste, amenazando con afectar la capital y las zonas cercanas. Las fechas de finalización de esta anomalía son inciertas y dependerán de la evolución de la situación meteorológica.


