Cuba anunció el miércoles la apertura de varios sectores clave de su economía a empresas privadas. El gobierno busca aliviar la aguda escasez de bienes y servicios provocada por la crisis energética.
CUBA ABRE AL SECTOR PRIVADO A ESTACIONES DE SERVICIO, PUERTOS, GERIÁTRICOS Y FARMACIAS El Parlamento de Cuba aprobó un paquete de reformas que habilita la participación del sector privado en actividades hasta ahora reservadas al Estado, entre ellas estaciones de servicio,
Un decreto, firmado el 22 de julio y publicado el miércoles por los medios estatales, elimina las restricciones sobre la distribución de gasolina, la generación de electricidad, la recolección de basura y la producción y venta de medicamentos.
Las reformas afectan precisamente a las áreas que más impactan la vida cotidiana de los cubanos. El país ha estado experimentando apagones regulares, interrupciones del suministro de agua y escasez de alimentos y medicamentos durante varios meses.
Las empresas privadas ahora podrán dedicarse a la recolección y procesamiento de residuos, un problema particularmente agudo en La Habana Vieja, donde se acumulan montañas de basura en las calles.
Debido a la escasez de gasolina, que ha dejado casi sin transporte las carreteras, los privados podrán importar y producir vehículos eléctricos. Las industrias petrolera y minera también se liberalizarán.
En el contexto de estas medidas, en la Asamblea Nacional resonaron los habituales lemas antiimperialistas y los llamados de “socialismo o muerte”. Sin embargo, el decreto representa un debilitamiento notable de la doctrina comunista de larga data.
Cuba atraviesa su crisis más grave desde la muerte de Fidel Castro y la desintegración de la Unión Soviética. Los residentes critican cada vez más abiertamente a las autoridades y organizan protestas nocturnas golpeando cacerolas.
Los medios estatales destacaron que las nuevas reglas “amplían significativamente las oportunidades para emprendedores y empresas privadas”. Al mismo tiempo, el control sobre la educación, las telecomunicaciones, los medios de comunicación, la defensa y la venta de tabaco sigue siendo exclusivamente estatal.
La causa de la crisis de combustible ha sido la prohibición de facto de Estados Unidos a la importación de petróleo durante casi seis meses. Washington tomó el control de los activos energéticos venezolanos a finales de enero y amenazó con sanciones a otros proveedores.
Este año ya se han producido al menos cinco apagones a nivel nacional. El miércoles, la compañía eléctrica estatal solo pudo cubrir el 27 por ciento de la demanda máxima, con un déficit de 2380 megavatios.
¿Podrá la expansión de la iniciativa privada en estos sectores realmente aliviar la vida de los cubanos?

