El presidente de la Reserva Federal de EE. UU., Kevin Warsh, intervino el 28 de agosto en el simposio anual de Jackson Hole con su primera gran declaración en este cargo.
Subrayó que la inflación no muestra una desaceleración significativa. Según el índice PCE, preferido por la Fed, para los 12 meses hasta julio, la cifra fue 3,7%, y en seis meses, 4,1%.
Warsh señaló que alrededor de la mitad de los componentes del PCE crecieron más rápido que 3% en términos anuales, aunque por debajo de los picos del período pandémico.
Calificó el objetivo del 2% en el PCE como "firme y fijo", y la estabilidad de precios como una responsabilidad directa del banco central que "no se logra por sí sola".
"Debemos estar seguros de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestra meta de manera clara y con la suficiente rapidez. De lo contrario, tenemos trabajo por delante", declaró Warsh.
La economía de EE. UU., según él, sigue siendo resistente, pero son precisamente los precios los que ahora requieren la atención principal del regulador.
Los mercados reaccionaron aumentando la probabilidad de una subida de tipos ya en septiembre, hasta aproximadamente 60% frente a 35% antes del discurso.
La próxima reunión del FOMC está programada para el 15–16 de septiembre. ¿Podrá la Reserva Federal devolver la inflación a su objetivo sin medidas adicionales?
Warsh también recordó que las condiciones financieras actuales no parecen lo suficientemente restrictivas, y las tasas siguen siendo la principal herramienta de política.
El discurso se produjo en medio de datos que mostraron solo un progreso modesto en la reducción de los precios durante los últimos dos años.
