Cuando dicen «el amor supera cualquier obstáculo», normalmente no se refieren a una inundación de verdad. 😄
El 1 de septiembre en la ciudad de Hagonoy, en Filipinas, Lian Lisa Galang debía casarse con Gilbert Chico. Solo había un pequeño problema: la iglesia estaba inundada y el agua en su interior llegaba casi hasta la cintura.
La parroquia ofreció a los novios posponer la boda. Los novios lo pensaron y decidieron: boda es boda.
La novia, con su vestido blanco, ramo y velo, entró directamente en el agua turbia y avanzó por el pasillo inundado hacia el novio. La cola del vestido tuvo que acortarse, la electricidad se cortó, en lugar del sistema de audio de la iglesia se usaron altavoces portátiles, y los invitados permanecieron en el agua.
Pero lo principal se cumplió: la pareja llegó al altar y se dijo «sí».
El video se difundió rápidamente por los medios de todo el mundo, convirtiendo esta boda en una de las ceremonias más inusuales del año.
Y, quizás, por primera vez la expresión «navegar hacia la vida en familia» resultó no ser una bella metáfora, sino una descripción exacta de lo que ocurría. 😄


